La noticia que a nivel nacional ha circulado en el sentido de que el director de la Comisión Nacional del Agua utilizó un helicóptero oficial para fines particulares, aunque se quiera ver como algo médico no lo es. No representa más que el abuso de que son capaces estos individuos.
Tan burdo, tan torpe, tan tonto ha resultado el funcionario de primer nivel que todo mundo lo vio subir al helicóptero con su familia, maletas y más, y argumenta pensando que los mexicanos somos retrasados mentales, que fue a un asunto médico, poniendo una muy mala fotografía de una rodilla con una rodillera mecánica. Como si eso garantizara que es su pierna.
¿Quién se cree este tipo?
Luego, en un acto de cinismo disfrazado de humilde declaración afirma estar arrepentido de usar los recursos que pagamos todos los mexicanos, para su beneficio personal, diciendo que no lo volverá a hacer, y que ha ingresado a la tesorería el importe del alquiler.
Aparte de sinvergüenza, deberían juzgarlo por p… tonto.
Con lo que desvía a diario bien pudo alquilar otro mueble para volar y no los oficiales, y además, se cree que con confesar su fechoría lo perdonarán en cuanto deposite.
No va por ahí, y si la autoridad máxima quiere validar su autoridad –valga la redundancia- lo menos que deben hacer es correrlo, porque ha demostrado que no puede ser confiable.
Hay que pensar qué hubiera sucedido si nadie lo hubiera visto: ¿lo haría más veces? O también ¿cuántas veces ha dispuesto de recursos oficiales para su b beneficio? Bien se podría revisar en sus cuentas si no ha incluido las cuotas escolares de sus hijos, como suelen hacerlo los de su calaña, o si no tiene aviadores en la nómina que por casualidad tengan los mismos apellidos familiares.
Créalo: a un tipo así no puede confiársele nada, y ha defraudado la confianza del presidente Peña Nieto, de la Federación, de los diputados y senadores y de más de 110 millones de mexicanos. Y sale con tu tontería de “pago la “fallita” y ya no sucederá nada, borrón y cuenta nueva”
Casos como el presente se ven todos los días: funcionarios abusando de vehículos oficiales o pagando cuentas de restaurante cuando el consumo es con sus familiares –eso se ve todos los días, inclusive en Victoria, en los restaurantes de todo nivel- o comprando víveres en autoservicios facturando con cargo al erario público.
Por esos tipos el país está como está. No merecen ser funcionarios ni servidores públicos, porque está visto que no son confiables.
Y a sus familiares debe aplicárseles una dosis de conciencia y sentido común, de honestidad y decoro, para que sepan que el que fue nombrado es el padre y no ellos, que el dinero es de México y no de ellos, y que no deben disponer de nuestros recursos en una forma tan insultante y estúpida, porque ¡vaya que es de tontos salir de casa con la familia, maletas y más, esperando no ser vistos!
Este tipo de casos se presentan, como dijimos, todos los días, y qué bueno que hubo algún valiente que publicó eso en las redes sociales; hasta que demostraron su utilidad y dejaron de ser nido de chismes.
Bueno, si el tipo, el director de CONAGUA tuviera un poco de sentido común, de vergüenza y decoro, ya hubiera renunciado y pedido perdón a más de 110 millones de ofendidos, por haber usado sus recursos en vanalidades.
Sin pecar de inhumanos, a nadie nos interesa su problema de rodilla. México tiene otros problemas más grandes que instalar una rodillera mecánica a un vividor que se sirve con la cuchara grande a expensas de su cargo y se ampara en la pusilanimidad de los órganos de vigilancia y control.
Ojalá anuncien una medida radical y contundente en este… y todos los casos similares, por favor.