Luego de unos días –pocos- para el descanso, la actividad social vuelve a revitalizarse con tal vigor que ahora nos llega información de sobra respecto a esos personajes que pretenden una curul en San Lázaro a partir de la próxima legislatura.
Ya repuestos de las contiendas internas y las luchas intestinas, los candidatos se perfilan a hacer una campaña de proselitismo en pos de la preferencia ciudadana que los llevará a cobrar como nunca imaginaron durante tres años y, esperamos, trascender como no lo han hecho nuestros diputados por años.
Vemos a personajes de todos los institutos políticos prometer y repetir esos discursos que una vez les dieron el triunfo y que la verdad sea dicha, estamos cansados de leer o escuchar. Ya eso de que los bribones se van a la cárcel no nos la creemos nadie, y la lucha “democrática” tampoco la concebimos, más cuando sabemos que los partidos conocidos como “chicos” han comercializado sus candidaturas buscando clientes que les den votos para mantener el registro y sus privilegios. Nada de ideologías, eso ya no funciona: hoy, solo hacer dinero, conservar las prebendas de dinero y pensar en dinero. Se acabó lo demás.
Una parte de los mexicanos esperamos mucho de los diputados que habrán de llegar, aunque otra gran parte estamos escépticos, porque no suponemos que haya mejora inmediata, y lo que queremos ver es que alcancen nuestras formas de subsistencia actuales para vivir como antaño.
No pedimos mucho, la verdad.
Hacemos votos porque las campañas electorales, de por sí molestas por su torpe desempeño, no nos invadan los espacios que no han sido contaminados con la foto siempre sonriente de los candidatos o las reuniones “secretas” para convencer y obtener el voto ciudadano.
Causa temor lo que puede venir en este tiempo electoral, a decir verdad.
Y es cuando hay que pensar muy bien en todas las alternativas: meditar sobre los personajes que gracias a nosotros podrán cobrar bien durante 36 meses, o sus postulados y proyectos, trayectoria y más cosas que resultan fundamentales para una buena elección.
Entendemos que no se antoja fácil cuando vivimos una situación extremadamente difícil y poco comprensible para los hijos, pero no tenemos más que obrar en consecuencia y tratar de mantener esa estabilidad que requerimos para poder tomar decisiones adecuadas.
Pero queremos ser optimistas y pensar que muchos saldremos a votar y ejercer ese sagrado derecho, y que los que resulten agraciados con nuestra preferencia se dejen de discursos llenos de esperanza y nada de realidad y conviertan en hechos sus promesas.
Necesitamos legislar adecuadamente y hacer ajustes en muchos de los ordenamientos existentes, y esa es una misión del legisladientaor federal.
En Tamaulipas tenemos buen ejemplo de cómo se trabaja en un Congreso, porque se ha cambiado mucho la imagen de los legisladores, aunque a nuestro juicio todavía hay que desterrar viejas prácticas que nos hacen reflexionar sobre la necesidad de un cambio o no. Es tiempo de exigir lo que merecemos y un poco más, pues.
Así pues, este domingo concluye el período de descanso y comenzamos lo que será una total invasión y contaminación ambiental en aras de una nueva legislatura.
Llega la hora de elegir, y esperemos que podamos hacer una adecuada y lógica selección, que nos permita conocer a nuestros diputados, acercarnos a ellos y sentí su parte humana cuando sepamos que su existencia ha sido prácticamente como la nuestra…
… Aunque a nosotros no nos sobre lo que tomamos en forma poco clara.