-Hola, quiero pedirle una ayuda-
-Dígame, ¿en qué le puedo servir?
-Pues quiero saber donde interponer una queja formal por la muy mala atención que prestan a mi padre en el Seguro Social, que mire, ya estamos cansados de todo lo que nos hacen y de lo nada que resuelven.
-Pero, ¿habló con el delegado, allá en La Loma?
-¡No!, es con el de Aguascalientes con quien deseo hablar, porque mi padre vive allá y la verdad es que el servicio es bastante deficiente; dicen que en otros estados es igual o peor, pero lo que sí le puedo asegurar es que en Aguascalientes llega primero la muerte que una atención eficiente.
-Cuénteme, por favor-
-Verá: a mi padre le diagnosticaron hace algunos años cáncer de pr4óstata, y luego de la intervención de unos funcionarios del IMSS de la Ciudad de México le ofrecieron un excelente tratamiento en Guadalajara, pero eso no fue lo que nos molestó, porque, dicho sea con toda honestidad: la atención allá fue de primer nivel.
-El problema surge cuando, a casi 4 años de haber sido dado de alta, posterior a las radiaciones, quimioterapia y seguimiento, mi padre tuvo una recaída; sus niveles en sangre eran bastante positivos, pero en el examen que le hicimos hace unos días nos apareció elevado el numerito ese del antígeno, que revela posible problema del tipo que tuvo mi padre-.
-Y, ¿entonces?
-Pues que fue ayer a la clínica de Aguascalientes, donde, la primera aberración es que la entrada está a poco más de 150 metros de la banqueta, y los viejitos batallan para llegar, pero es no es el problema, es cuando el nefrólogo lo revisó y vio el examen del antígeno con cifras muy elevadas. Le dijo que no se preocupara, porque los laboratorios muchas veces se equivocan, y lo citó ¡para dentro de seis meses! Imagine usted, si los equivocados son ellos, entonces, ¿Qué sucederá con mi padre dentro de seis meses?-
-Oiga, pero supongo que el doctor lo revisó, ¿o no es así?-
-¡Vaya!, ni la presión le checó, ni le preguntó nada: solo vio los exámenes y dijo que no había problema, que regresara a los seis meses.
-Pero ahí lo han atendido, me dice usted-
-Sí, aunque no estamos nada contentos con este tipo de actitudes, además de que no respetan a la gente de edad avanzada, los horarios ni nada de lo que establece el médico tratante-.
-Es que me cuesta trabajo creer lo que me dice, porque el IMSS tiene médicos de calidad-
-Yo no dije que fueran sin calidad, pero me pregunto por qué siempre en el Seguro nos atienden mal y en sus consultorios hasta nos hablan bonito; no creo que haya mucha diferencia en tratar una hipotensión o un cáncer de próstata en la clínica privada que en el Seguro, entonces, ¿por qué nos tratan diferente?
-Oiga, pero no se ponga así, mejor haga una denuncia-
-¿Ante quién? Todos dicen lo mismo pero no hay quien responda a lso derechohabientes que, por cierto, somos millones en el país, y me dicen que la única opción es la Comisión de Arbitraje Médico, porque de otra forma, habrá que esperar a que papá muera para demandarlos.
-¿Demandarlos? Esa no es solución, no haga eso.
-Pero entonces, ¿qué podemos hacer? ¿Dejar que se mueran nuestros familiares mientras estos vividores siguen haciendo de las suyas?
-Creo que es tiempo de que nos traten como personas y no como números de serie, ¿no cree usted?
– Yo no puedo decir mucho, porque tengo a mi hijo enfermo, en el hospital del Seguro y no me le han hecho caso en dos días. Estamos esperando a que aparezca el médico.
– Pues créame, ojalá alguien hiciera algo por los derechohabientes, que buena falta hace. En fin. Gracias por escucharme-.
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