Tampico, Tamaulipas.-La sociedad de Tampico, en todos sus órdenes, quiere paz y tranquilidad, señaló el vicario de la Diócesis de Tampico, monseñor Elías Gómez Martínez, luego de los acontecimientos que se registraron en esta zona, pidiendo el clérigo además a la comunidad tener confianza en las estrategias de seguridad que implementan las autoridades correspondientes.
Indicó que después de un año en el que hubo calma y tranquilidad, desafortunadamente se suscitaron acontecimientos repentinos y atípicos que irrumpieron la paz, por lo que confiando en la capacidad de las autoridades, “esperamos que nunca más vuelvan a presentarse porque nadie lo quiere’’.
Insistió en dar confianza a las autoridades y a los que manejan las estrategias de seguridad porque son los especialistas, saben cómo está la situación y lo que se debe hacer; “no podemos estar en contra de una estrategia que ellos tienen, si les funciona o no, pues ya se verá, pero definitivamente tenemos que darles ese voto de confianza a los gobernantes’’.
Aunque dijo que siempre hay un riesgo de que ese tipo de situaciones pueden presentarse en cualquier momento, monseñor Elías Gómez llamó a la comunidad a mantener la calma y contar con la certeza de que la tranquilidad ha vuelto a nuestra ciudad; “tenemos que hacer conciencia de que no son cosas de todos los días, son atípicas, ya sucedieron y ojalá que no vuelvan a pasar nunca’’.
Lamentó los hechos ocurridos ya que momentos de angustia y de tensión como los que se vivieron nadie los quiere, reiterando que la paz es parte fundamental para el desarrollo de una sociedad en todos los niveles.
“En todos los órdenes queremos paz, la Iglesia pide guardar la calma y tener tranquilidad; no podemos negar lo que estamos viendo, de repente hay situaciones que se presentan de manera esporádica y es donde debemos tener confianza en las autoridades para que hagan lo que les corresponde de acuerdo a las estrategias establecidas’’, mencionó.
En ese sentido, invitó a los tampiqueños a ser promotores de la paz y a orar por la conversión de quienes provocan sufrimiento a sus semejantes; “es una de las cosas que la iglesia siempre desea. Hay una oración de la paz de los obispos que llama precisamente a eso: que todos seamos promotores de la paz, haciendo también un llamado a los que causan daño para invitarlos siempre a la conversión, al cambio’’.
Finalmente Gómez Martínez precisó que “Como iglesias, no solamente la católica, todas debemos seguir haciendo oración por la paz y llamar a todos a que seamos gente orante pidiendo a Dios que mueva los corazones de los que hacen daño y mal para su pronta conversión’’.


