Ni para tortillas

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Tanto la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) van de “mediadores de paz” en el tema del trabajo y del nivel actual de sueldos, salarios y otras remuneraciones con una denodada tendencia más hacia la devaluación y abaratamiento que a la revaluación.
Ambos organismos llevan tiempo dedicando sendos análisis a advertir acerca del constante deterioro del nivel salarial -la necesidad de encontrar rápidamente nuevos estabilizadores en el tema-, y también de los contratos chatarra símbolo de la moderna modalidad de los minijobs.
Futuro de bicocas: unas décadas atrás se habló del desempleo como tema de resolución de impronta social y del dañino impacto que las inflaciones e hiperinflaciones provocaron en el poder adquisitivo de los trabajadores.
Maldito caldo de cultivo, hoy en día ya no es la inflación el principal factor en el deterioro de los sueldos, salarios y remuneraciones, lo es más bien la modalidad de contrato temporal condicionado a una renovación en la que el trabajador en vez de ir acumulando antigüedad a favor suya en el renglón de las prestaciones sociales se convierte en un huérfano del sistema.
La precarización del trabajo va ligada con la catarsis del salario. Las nuevas generaciones lo están padeciendo aún mucho más que sus padres que son quienes actualmente ocupan los primeros tabuladores en las hojas de reorganización de plantillas de las empresas con recortes previsibles para ahorrar en costos fijos.
Y se constriñe tanto el salario mínimo como el medio, entendido el primero como “la remuneración mínima establecida legalmente en un país o territorio para cada periodo laboral que los empleadores deben pagar a sus trabajadores por sus labores”; y el medio como “la cuantía retributiva media que recibe al año un trabajador de un país determinado por la jornada legal de trabajo.”
Pues para como van las cosas, de acuerdo con la OCDE, en Irlanda y España, son los dos países en donde más se deterioró el salario mínimo respecto del salario medio.
Ha sido el resultado de la larga crisis económica que golpeó a la Unión Europea (UE) y la eurozona. Devaluar el salario, muchos trabajadores con tal de conservar su empleo han aceptado perder un porcentaje de éste, además de quitas de prestaciones, menos días de descanso e incluso algunos han decidido un traslado geográfico con tal de no ver rescindido su contrato.
Hace algunos años se hablaba de los mileuristas esa generación de recién egresados de las universidades y las escuelas técnicas que únicamente encontraban empleo devengando salarios netos de mil euros.
Una cantidad que, arañando las paredes, les permitía emanciparse y ser objeto de bancarización como potenciales deudores de un crédito por un vehículo y otros esquemas de crédito al consumo.
Ahora los tabuladores desnudan sueldos para los minijobs de 400 a 450 euros netos y los de más larga jornada que antes eran de mil euros ahora rondan entre los 750 a los 850 euros.
A COLACIÓN
En México, el sueldo neto es de menos de tres dólares la hora como en Letonia, Chile, Estonia, Hungría y República Checa. Su competitividad laboral no deriva exclusivamente de la calidad sino de la depreciación del precio de la mano de obra.
El diferencial de costos es un imán para las empresas transnacionales, de hecho, la industria maquiladora de exportación ha cuajado en México gracias a la enorme brecha salarial con su vecino del norte. En Estados Unidos, el promedio del mínimo es de 9 dólares la hora, aunque hay estados donde puede ser de un poco más de 7 dólares.
En 2015, el reajuste del salario minímo en el país azteca fue de dos pesos con 81 centavos, una readecuación sin impacto real en el bolsillo del trabajador cada vez más atado a un salario de hambre.
De acuerdo con la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) la tabla actual pasó de un mínimo en 2014 de 67.29 a 70.10 pesos diarios en el área geográfica A; y de 63.77 pesos a 66.45 pesos diarios en la B.
Se está condenando a una parte de la población económicamente activa a percibir un salario que no hace más que decirles que tienen un empleo que no sirve para satisfacer sus necesidades ni personales, ni familiares.
Seamos realistas: hoy en día una familia mexicana formada por cuatro miembros, padre y madre, y dos menores de edad, no alcanza a cubrir los satisfactores básicos de una dieta regular marcada por los nutriólogos, ni con uno, dos o tres salarios mínimos mensuales. Y algunas familias ya no tienen siquiera para comprar tortillas todos los días.

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