Siempre hemos pensado que si en el mundo todos los seres humanos pensáramos que somos tan importantes como cualquiera, habría mucho menos ilícitos de todo tipo: el sentirse superior o inferior es lo que nos lleva a cometer arbitrariedades, delitos y más.
Tenemos el caso de los que sienten que la vida les debe y circulan con varios vehículos de guardias, suponiendo que un gobernante, secretario, líder de un grupo social o algo por el estilo tiene peligros que se deben atajar con sus escoltas y demás, y pensamos si ellos estuvieran en el supuesto de caminar como usted o nosotros, rumbo a una tienda de conveniencia por una bebida y un pastelillo, o por una botana para ver el fútbol: ¿Qué los hace diferentes?
¿Las balas no entran en los demás?
No concebimos que haya delitos de ningún tipo. Bueno fuera que todos los seres humanos evitáramos delinquir, pero sabemos que es imposible, e históricamente se han presentado ilícitos que son castigados, en ocasiones, con brutalidad excesiva, con desmedida “justicia” o con actos que corresponden a un buen estado de derecho. Hay de todo, pues.
Pero ponemos los pies en la tierra y vemos que no es así, por lo que tenemos que tomar las providencias necesarias.
Se han politizado al máximo una serie de ilícitos que se presentan dentro de los procesos electorales, como el asesinato de candidatos y más, y algunos líderes de partidos –específicamente del PRD- demandan una vigilancia más estrecha para su gente y la de otros institutos políticos que van e busca del voto, y llama a no hacer campaña en sitios alejados.
Entonces, podríamos sugerir que se ahorre el país miles de millones y no se hagan campañas, porque siempre habrá delito que perseguir y riesgo que enfrentar, porque los inadaptados existen y existirán siempre.
Muchos de los que son sujetos a este tipo de delitos tienen pasado no muy claro y es por ello que se les persigue. No todos son delincuentes pero hay quienes asumen culpas viajas que serán cobradas tarde o temprano, y las campañas son un tiempo para hacerlo, y es cuando los partidos piden justicia, seguridad y más.
Nos preguntamos ¿Por qué no la piden todo el tiempo para todos los mexicanos?
¿O es que usted y no no merecemos caminar seguros por nuestras calles y circular por las carreteras con tranquilidad? ¿Qué nos hace diferentes? No tenemos que sepamos, el traje de Supermán a prueba de balas ni la fuerza de Hulk para derrotar a cualquiera. Entonces: somos ciudadanos normalitos, completamente normales, y eso deben saberlo en los partidos políticos que demandan más seguridad para los suyos.
Si fueran justos, pedirían justicia para todos.
La verdad es que hay aspectos en los que está muy desigual el asunto, y lo peor es que nuestros representantes solamente ven por sí mismos y su elite muy seleccionada, y no por el resto de la población.
Insistimos: todos tenemos derecho a una vida tranquila, a trabajo seguro y bien pagado, a servicios de salud, a educación, a servicios públicos, a carreteras dignas y programas de bienestar social, y todos, absolutamente todos estamos obligados al pago de impuestos para hacer frente a los pagos que se derivan de estas obligaciones.
No podemos dejar fuera a algunos, no es justo para los que están dentro, y tampoco para los que nos quedamos fuera.
Tiempo es que los representantes populares exijan un gobierno equitativo parra todos, justicia para todos, bienestar para todos, y entonces, que pidan el voto de todos, a sabiendas que están haciendo bien las cosas.
De otro modo, que no nos interrumpan lo que vemos en televisión o escuchamos en radio para marearnos con diatribas.
Que eso nos cuesta mucho pero mucho dinero.