Y ellos… ¿Cuándo?

Dicen los miembros del colegio Mexicano de Nutriólogos que la desnutrición en el adulto mayor puede ser un signo de negligencia activa o pasiva en su atención, y por lo tanto, de maltrato. El día 15 de junio se ha establecido como “Día Internacional de la Toma de conciencia del abuso y maltrato as la persona adulta mayor”, por instituciones de todo el mundo… o casi todo.
Pero, ¿Por qué tan importante resulta el tema? Todos tenemos “viejitos” en casa que pueden ser nuestros padres, abuelos, tíos o algún otro familiar, sin dejar de pensar en aquella gente que no tiene lazos filiales pero sí humanitarios.
Resulta común ver que nuestros viejitos están flacos como nada, débiles y amarillentos en su aspecto: no comen y por ende, padecen de esa terrible anemia que hace que sus problemas sean mayores.
Los adultos mayores no son cosas para arrumbarles, ni desechos familiares: somos muy interesados en tenerlos para que nos ayuden a cuidar a los hijos cuando pequeños y queremos salir a dar una vuelta, a una cena o algo más, pero no les prestamos la atención debida.
Cuando o quieren comer pensamos: “ya está grande, ya sabe lo que hace”, y dejamos que entren en esos estados de abandono propiciados muchas veces por nosotros mismos.
Les tildamos de anticuados, de que no se ponen la pila o de que son necios y enojones, gruñones y desesperan.
No olvidemos que es este un paso en la vida de cada persona al cual estamos llamados todos –casi todos- los seres humanos. No es fácil desentenderse de algo que viviremos seguramente, y entonces pediremos la atención debida, la que no dimos a nuestros viejos en su tiempo y reclamamos para nosotros.
“Mi mundo… su mundo… nuestro mundo… sin abuso ni maltrato a la persona adulta mayor” reza el slogan que nos motiva y sugiere atención a ellos.
Vivimos a diario situaciones difíciles y no entendemos que el abuelo o la abuela solamente se tomen su taza de café en todo el día, y como no les da hambre, no insistimos, pensando que gastan pocas energías y por ello no comen.
Nada hay más equivocado. El trato a los adultos mayores debiera ser generalizado en materia de humanismo y caridad, en sentido totalmente humano y más, porque los tenemos mucho muy olvidados, y cuando se requiere, pocas veces les atendemos.
No suceda una hospitalización porque nos peleamos con todo mundo por ver quien se queda a cuidarle: buscamos el mínimo pretexto para ir a atender nuestras “prioridades”.
No olvidemos que ellos nos cuidaron y fueron parte importante en nuestro desarrollo. Los viejos, nuestros viejitos son fundamentales en la construcción de un mundo feliz en torno a la familia.
Resulta importante tener conciencia de lo anterior, y no dejar que un solo día nos acordemos de ellos: resulta como el día del padre o la madre: que tenemos que estar pendientes de ello y ellos todo el año y no únicamente una jornada. Eso no sirve de mucho, y a los viejitos les afecta sobremanera el abandono.
Viven en depresión casi permanente, sabedores que su misión en este mundo está por fenecer, y comienzan a aceptar su destino nuevo, quedando ahí, a la espera de una segura e inminente muerte.
¿Qué hacer por ellos? Darles días de felicidad y compañía, recuerdos y afectos, cariño, comprensión y charla: que sepan que estamos interesados en ellos, y que somos agradecidos con al vida y el Supremo Creador por haberlos tenido por tantos años.
No debemos olvidar que todos vamos al camino de la vejez, de ser adultos mayores, y de estar condenados a una mecedora o sillón donde el olvido y la desesperanza son factor prioritario y de todo el tiempo.
Por favor, no deje que suceda eso con sus viejitos, sus adorados viejitos.
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