Reynosa, Tamaulipas.-Al conmemorarse el quinto aniversario del deceso del candidato a la gubernatura de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú la única certeza que tienen los tamaulipecos y los priístas es que hasta ahora nadie sabe quién o quiénes fueron los autores materiales y ante la distancia que se ensancha, todo parece apuntar a que igual con la muerte de Luis Donaldo Colosio, ambos crímenes terminan como una efeméride luctuosa en el calendario del PRI.
Las balas que acabaron con la vida de Rodolfo Torre Cantú, ex candidato a la gubernatura de Tamaulipas de la alianza “Todos Tamaulipas”, se han convertido en una suerte de disparo de fuego de amplio alcance que aun provocan dolor, así como tristeza entre aquellos que colaboraron en su campaña o lo conocieron. Pero más allá del hecho trágico, en donde también murieron el diputado local Enrique Blackmore Smer y tres colaboradores más, las investigaciones estancadas en una fase inicial sin avance alguno en estos años ha dejado más dudas e incertidumbre entre una ciudadanía suspicaz y un silencio que raya en la ignominia en un priísmo que parece que se asoma a convertir al político ultimado en más un objeto de veneración pagano que un compañero caído en un artero crimen sin resolver.
El crimen se ha convertido en un tema candente que como brasa pasa de mano en mano quemando a todos. Existe una suerte de silencio, y el tema se confina a temas de café en petit comité y no se permiten indiscreciones en sitios público, mucho menos en edificios gubernamentales o eventos del PRI, el doctor Rodolfo Torre Cantú se ha convertido en un recuerdo que pesa y puede ser motivo de represalias o castigo político por su simple mención indiscreta.
De acuerdo a las investigaciones oficiales el lunes 28 de junio del 2010, Rodolfo Torre Cantú se desplazaba rumbo al aeropuerto local de Ciudad Victoria, planeaba viajar a la frontera, en donde estaría en los cierres de campaña de Valle Hermoso, Matamoros y Reynosa, pero nunca llegó.
Según esas mismas versiones, las dos camionetas de campaña de Torre Cantú fueron blanco de una emboscada por parte de sujetos armados que de inmediato emprendieron una agresión en contra del candidato a la gubernatura y sus acompañantes, entre ellos: Enrique de la Garza Montoto (cuñado), Enrique Blackmore Smer (diputado local y coordinador de campaña), así como Alejandro Martínez Villarreal (secretario particular y sobreviviente al ataque), falleciendo tres escoltas del político.
Un día antes, Rodolfo Torre Cantú presentó ante miles de ciudadanos sus compromisos de gobierno, restaban unos días para los comicios electorales del 4 de julio, el evento revisitó especial relevancia, acudiendo los candidatos a las alcaldías (hoy en funciones) diputados federales, locales y representantes de la sociedad que asistieron para conocer la perspectiva de gobierno de quien se daba por hecho como virtual gobernador de Tamaulipas.
Al termino de aquel encuentro, Torre Cantú se marchó a presenciar el partido de futbol de la selección de México contra Argentina en el marco del Mundial de Sudáfrica, por la tarde viajó a Mante y Madero, en donde cerró actividades de proselitismo.
Por la mañana del trágico lunes negro, Rodolfo Torre se marchó de su residencia particular en el Fraccionamiento Residencial Campestre en Ciudad Victoria, antes de partir rumbo al aeropuerto acompañado de 8 personas, se reunió con el presidente del comité directivo estatal del PRI, Ricardo Gamundi Rosas, quien de último momento cambió de planes y se bajó de una de las camionetas que minutos después sería emboscada por los pistoleros.
Camino al aeropuerto, Rodolfo Torre Cantú viajaba en el asiento del copiloto, versiones no comprobadas refieren que de pronto una camioneta los rebasó bruscamente y metros adelante se atravesó en la carretera Ciudad Victoria- Soto La Marina a la altura del kilómetro 9, a poca distancia de la sede del Congreso del Estado.
El propio Rodolfo Torre descendió de una de las camionetas para tratar de dialogar con los desconocidos, pero fueron sorprendidos en una escaramuza que dio paso a un fuego de cuatro minutos, acabando con la vida de 5 de los tripulantes de las dos camionetas, entre ellos, Torre Cantú.
El candidato priísta viajaba en una camioneta Suburban sin blindaje, pues la unidad con esa clase de protección fue trasladada con anticipación a Matamoros, en donde por la tarde de ese lunes realizaría actividades de campaña, en escala rumbo a Reynosa.
La certeza de que Ciudad Victoria por ser la capital del estado y sede de los poderes, era una ciudad tranquila y pacífica, así como ajena a hechos de violencia como los que solían ocurrir en la frontera, fue una errónea percepción, pues a partir de los hechos la capital tamaulipeca ha quedado estigmatizada como el sitio, en donde asesinaron a un candidato a gobernador (el único en la historia del país).
Han transcurrido 5 años y desde entonces apenas tibias y endebles declaraciones han seguido a esos hechos sangrientos, sin que hasta el momento haya un solo detenido en torno a los hechos o líneas de investigación concretas que permitan al menos conocer que fue lo que realmente pasó aquella mañana en la carretera Ciudad Victoria-Soto La Marina.
La sangre derramada no ha movido al PRI ni al gobierno estatal a ejercer un cerco real y concreto en torno a la Procuraduría General de la República que al asumir las investigaciones al tipificar desde un principio como un caso relacionado con la delincuencia organizada, el tiempo pasa y parece que apunta a convertirse como lo dijera el entonces presidente nacional priísta, Humberto Moreira Valdez: “No dejemos que el cobarde asesinato de Rodolfo Torre sea convierta en un recuerdo”.


