Trabajan en las calles, cuando deberían ser festejados

0

Nuevo Laredo, Tamaulipas.-En un día que debería ser festejo para decenas de personas de la tercera edad, por conmemorarse el llamado ‘Día de los Abuelitos’, hay algunos que lejos de ser festejados, ya enfermos y olvidados por sus familias, tienen que ganarse el sustento trabajando en las calles, ya sea pidiendo limosna o vendiendo infinidad de artículos de todo tipo.

Así se gana la vida Santiago Rojas, un hombre de 68 años de edad quien desde hace 22 años vende flores en el crucero de Paseo Colón y Reforma, porque es el oficio que aprendió desde que tenía 8 años de edad.
Es originario de la capital del país, y hace 35 años vino a esta ciudad a probar suerte, y se quedó, pero este día pasa para él desapercibido, “y aquí me la paso trabajando diario, porque ese es mi trabajo”, comenta.

Como todo trabajo, reconoce que hay días en que le va muy bien, y otros no tanto, pero es emprendedor en lo que hace, y casi siempre vende su producto, que son flores las que ofrece a los automovilistas de manera amable.

Al preguntarle sobre este día, dijo que para personas como él no hay festejos, ya que tiene que trabajar para mantenerse, “y si no trabajo no como. Y está canijo por quienes no pueden trabajar y son adultos mayores, y ellos sí necesitan, pero hay otros que no”, expresa en tono conformista, tal vez porque a su edad se nota fuerte y sano.

Pero en la ciudad abundan personas de la tercera edad que fueron abandonados por sus familiares y que tienen que ganarse la vida pidiendo limosna.

Der acuerdo a datos de Sedesol de Tamaulipas, hay en Nuevo Laredo un registro aproximado de 17 mil 500 adultos mayores, y de ellos, al menos 4 mil trabajan en actividades que les dejan pocos ingresos y sin ningún tipo de seguridad social ni atención.

De ese total, el sistema DIF local solo atiende a unos 800 en la Casa del Adulto Mayor, el resto tiene que valerse por sí mismo, aunque existen programas federales y estatales, como los programas ’65 y Más’ y otros, que son solo un paliativo a la precaria economía de estas personas que por lo general son abandonadas en alguno de los albergues de la ciudad.