Dicen los mal pensados que las encuestas las hacen las casas por encargo, y las publican de acuerdo a los intereses de quien paga. Algo habrá de cierto, cuando vemos algunas que otorgan a un determinado candidato una ventaja abismal, y al momento de la elección el individuo pierde.
Sucedió en Nuevo León donde el candidato independiente se alzó con una abrumadora victoria, a pesar de que las encuestas daban por favorita a la candidata del Partido Revolucionario Institucional.
Hoy, Tamaulipas vive una serie de encuestas que dan por favorito a uno u otro personaje, destacando las que en forma continua ubican al alcalde de Nuevo Laredo como puntero, aunque la verdad es que en la zona centro y sur del estado no se tiene la misma idea de ello. Igual sucede con el tristemente célebre ex -alcalde de Reynosa y senador que tiene una carrera política envuelta en la duda, la diatriba y los manejos poco claros, así como basada en una fortuna que milagrosamente se multiplica en solamente tres años, según sus detractores.
Y así, en cada partido hay aspirantes, aunque a decir verdad, son en dos: Acción Nacional y el Revolucionario Institucional, ya que otros partidos no tienen representación suficiente como para poder aspirar siquiera a hacer sombra a estos dos institutos políticos.
En el PAN, hemos comentado quienes son los que han encargado las más nutridas encuestas, con los resultados ya conocidos.
En el caso del PRI, la lista se dice es demasiado larga, pero suponemos que la han hecho muy extensa los amigos y simpatizantes de algunos políticos más que la ciudadanía.
En las preferencias electorales se puede decir que hay tres finalistas, siendo que de entre los tres surgirá el nuevo candidato a gobernador. En ese sentido, trabajos de investigación que no presumen de ser encuestas ubican a Ramiro Ramos Salinas como la persona que tiene mayor número de preferencias, y por consiguiente, si hoy surgiera una elección se levantaría como triunfador.
De todos es conocida su trayectoria; no es prudente hablar en esta ocasión de ella, aunque es importante señalar que ésta –la trayectoria- y su trabajo legislativo le ha permitido alcanzar tal distinción ciudadana.
Porque, finalmente, quien llega al triunfo en los comicios es porque la ciudadanía le ha otorgado su confianza, y eso hay que agradecerlo con un trabajo intenso, honesto y con un compromiso muy grande.
Eso merece la ciudadanía tamaulipeca, y Ramiro Ramos Salinas sabe que si las preferencias lo ubican en ese sitio, tendrá que hacer un muy completo plan de trabajo y cumplirlo con honestidad y diligencia, que es lo que urge quien paga sus impuestos y vota por los candidatos.
Lo que se diga hoy no tiene mucho peso: cada uno de los aspirantes tiene su encuesta y sus favoritos, y se ubican entre ellos por consiguiente, pero los que tenemos la credencial lista para las elecciones sabemos lo que tenemos qué hacer cuando se llegue la hora de votar.
Claro, hay quien piensa distinto y es muy respetable; aquí lo interesante es pensar como la mayoría y ganar, pensar como quieren los tamaulipecos que se piense y obtener el sufragio para un triunfo que, seguramente será criticado por una oposición que ya está descalificando el proceso porque se sabe sin armas para luchar.
El caso es que, la mejor encuesta sigue siendo la del día de la elección, y que se manifiesta en cada boleta electoral.
Lo demás, no sirve de mucho, porque entre lo que dice quien es encuestado y lo que realmente sucede a la hora de votar, muchas veces es tan distinto como la noche y el día, y en ese sentido, hay que dar validez a lo único que realmente tiene una fuerte razón: el voto ciudadano.