Fiebre del “móvil”

Seguramente Martin Cooper nunca pensó que aquella llamada desde un teléfono móvil del 3 de abril de 1973 sería la pauta para cambiar al mundo de la información; con un aparato de 33×4.4 x 8.8 centímetros y casi medio kilogramo de peso, con una batería que permitía una hora de duración, nacieron los teléfonos móviles, conocidos por nosotros como celulares.

La industria ha crecido y se ha desarrollado de forma tal que hoy en día no es posible imaginar a una persona sin un aparato de esta naturaleza, la importancia que tiene, según Antoni Gutiérrez es que con el móvil se superan las barreras espacio-temporales, porque nos podemos conectar a cualquier parte del mundo, en cualquier actividad, desde el punto geográfico en el que nos encontremos.

“El tiempo es otro en el universo digital, diferente al que fluye en el mundo natural”, asegura el estudioso de la comunicación, quien en su libro titulado “La transformación digital y móvil de la comunicación política” nos ofrece un sinnúmero de reflexiones sobre los móviles.

Siendo un aparato personal, cómodo, privado, propio dentro de un mundo conectado y entrelazado, donde nos encontramos, interactuamos y compartimos las ideas de una forma prácticamente inmediata, sin importar el tiempo y lugar, se constituyen como el principal aparato para conectarse, más, con la aparición de los Phablet, que son precisamente los teléfonos grandes, como los modelos “S” de Motorola o Mac; son aparatos con pantalla más grande –entre 5 y 6.9 pulgadas-, que no llegan a la medida de una tableta pero más grandes que los móviles en general.

Existen tantas aplicaciones para móvil como necesidades en el mundo; no olvidemos la campaña político electoral del presidente Obama, en los Estados Unidos, en sus dos ocasiones, que tuvo un impacto brutal a través de las redes sociales, del Whats App y otras aplicaciones propias para tal efecto.

Hoy en día, manejar la información por móvil, en redes sociales o Whats App constituye la mayor ventaja posible, y eso lo saben algunos comunicadores que ya emplean este medio. Claro ejemplo lo tenemos con el titular de comunicación social municipal Eric Valdés, quien ha sido pionero en el empleo de esta modalidad de información, con un gran éxito sin lugar a dudas.

Hay que enfatizar que los estudios arrojan que antes para un joven de 18 años su mayor deseo era tener un automóvil: hoy en día lo es tener un móvil con redes sociales. “para la llamada generación del milenio –nacidos entre 1980 y 2000- el coche ya no es un ícono de libertad; ésta se interpreta como conectividad, Internet y Redes Sociales”, recuerda Gutiérrez Rubí en su libro.

Fotografías, videojuegos, información, comunicación y más han hecho de nuestros móviles el aparato prioritario por excelencia: a través de ellos tenemos contacto con todo lo que deseamos, jugamos, estudiamos y más. Es el fenómeno del milenio, según otros expertos.

Aparece la llamada “nomofobia”, que es el miedo irracional a no llevar el teléfono móvil consigo, y que según los psicólogos produce problemas físicos y psicológicos como ansiedad, palpitaciones y sudores cuando la gente olvida su móvil en casa. Así de importante se ha vuelto.

Aparece el Phubing que lo explican los expertos como la acción que hace la gente al no despegar su atención de las pantallas, que surge el término en 2007, con la aparición y propagación de los smartphones.

Por eso, el móvil se constituye como el mejor aliado de las campañas políticas: penetrante, efectivo, inmediato, barato… todas las ventajas contra los medios tradicionales, y en ello las redes sociales juegan un papel determinante, al ser el punto de encuentro con el mundo entero, el compartir mensajes e ideas sin limitantes, y poder hacer una verdadera retoralimentación en la comunicación.

En ese sentido, algunos ya están haciendo uso de ellas. Solo falta que los mensajes los hagan sin esa mentalidad obsoleta y absurda de poner al candidato como el Ser Supremo, todo perfección y nada de humano. Eso no va a funcionar, ni con Facebook, ni con Whats App.