Como sucede en muchos de los casos, la agencia de automóviles Volkswagen dejó a cientos de clientes al garete, sin protección u atención, todos a su suerte, a pesar de haber pagado piezas, en algunos casos, para la reparación de sus unidades y sin más, sin anuncio alguno cerró en Victoria.
Ahora los clientes, hasta para una simple afinación, para no perder la garantía de las unidades nuevas deberán de ir a Linares, Nuevo León, desde ciudad Victoria tan sólo porque los propietarios de la agencia de automóviles, no pueden responder a las solicitudes de sus clientes.
Si su reparación del vehículo le sale en 3 mil pesos, porque necesite una afinación mayor o el cambio de una que otra pieza, ahora deberá de pagar hasta 5 mil pesos, solo para trasladarse a Nuevo León y con los riesgos que el camino implique, inclusive averías de los automotores.
La Procuraduría Federal del Consumidor en esta ciudad se ha quedado corta y antes de iniciar un procedimiento en contra de esta agencia de automóviles para sancionar por su irresponsabilidad y falta de compromiso con sus clientes afectados. Simplemente, ha preferido seguir el camino de la conciliación y llegar al grandioso acuerdo, para que Volkswagen les proporcione el servicio en otro Estado.
Y ¿dónde queda la AMDA?, tampoco ha salido a decir nada sobre el tema, ah, pero esos buenos para quejarse de la baja venta de automóviles que registran en esta capital y en varias de los municipios de la entidad.
Bueno, sería que la PROFECO y la AMDA se dediquen hacer su chamba, se pongan en la camisa y zapatos de los consumidores y vean porque los responsables de la agencia en mención respondan por haber cerrado, sin haber pensado en las decenas de consumidores que requieren del servicio para su unidades motrices, peor aún que tuvieron el de fortunio de comprar un auto de esta marca.
Los ex empleados de la agencia automotriz local son lo que están haciendo su agosto, en pleno octubre, en sus negocios particulares, debido a que los usuarios están viendo opciones, en lugar de irse a Linares o Tampico por mencionar algunos distribuidores, prefieren gastar unos pesos más para quedarse aquí y hacer la reparación de sus vehículos, claro, en los casos en los que ya no tienen garantías.
No es la primera ocasión en que una empresa de este tipo cierra sus puertas al público y vaya que sobre los trabajadores y si los indemnizaron o no, nadie ha dicho nada, tampoco si hay demandas o si alguien quedó desamparado, por el cierre de este negocio, que a decir verdad, desde hace más de un año prestaba un pésimo servicio.
En la capital del estado, como en los municipios de la entidad bien que hace falta echar un vistazo a las empresas que realizan esta práctica de abrir hoy, y cerrar mañana, sin que exista una sanción de por medio, por dejar a los clientes a su suerte y también dejar sin posibilidad de ingreso familiar a sus trabajadores.
Que si abre sus puertas al público de nueva cuenta o que si es con otros dueños, eso es lo de menos, lo que se requiere que alguien se responsabilice y se castigue a las empresas y marcas de automóviles que hacen esto y que con toda impunidad de ríen de los clientes que aparte de dejar si dinero, los dejan sin la posibilidad de solucionar los problemas mecánicos de sus unidades.
Al igual que en la industria automotriz, hay casos muy sonados como en el de la UVM en Nuevo Laredo, que dejó también sin posibilidad de estudio y con carreras truncadas a los estudiantes, con el más infantil pretexto de la quiebra, otro ejemplo más es la industria maquiladora en Reynosa y Matamoros, que con naves “de papel” llegan y se instalan, contratan, supuestamente quiebran y se van sin que nadie, ni sindicatos, ni autoridades hagan nada, y eviten este problema, que ya se está haciendo costumbre de los inversionistas sin compromiso, ni respeto social o político.