En este mismo espacio, recientemente reflexioné sobre el tema del Día de los Muertos. Sobre todo porque en una lucha por conservar la tradición, muchas instituciones, sobre todo las educativas, motivaron a los escolares para que decoraran y exhibieran los altares y ofrendas a los fieles difuntos… prestados.
Prestados porque lo que vimos por todas partes fueron pequeños homenajes a artistas –actores, músicos y literatos- deportistas -hombres y mujeres- y a personajes de la política tanto nacional como propia de Tamaulipas.
Pedro Infante, Joan Sebastian, Cantinflas, Lorena Rojas, Jacobo Zabludovsky, Pedro “El Perro Aguayo” Ramírez, Lorena Rojas, María Elena Velazco “La India María”, Rodolfo Torre Cantú, Luis Donaldo Colosio, Francisco Ruiz Massieu, etc., etc.
Se supone que la tradición del culto a la muerte es a los familiares y amigos de la familia que fallecieron. No tenemos porqué tomar muertos que no son nuestros.
Las escuelas lo hacen es un homenaje a todos los personajes que murieron y de alguna forma es reconocer su talento. Sin embargo nuestros abuelos, la tradición, nos enseñan el respeto al recuerdo, la oración, la petición a Dios porque su Alma de nuestro familiar descanse en paz.
Escribí sobre la necesidad de que los altares en las empresas se pusieran a sus directivos y trabajadores fallecidos. A ellos les deben poner su ofrenda.
En las escuelas deberá aparecer por consecuencia la foto de los maestros, directivos y alumnos que fallecieron y que tenían relación directa con en el plantel.
En este tenor, la Sección 30 del SNTE, a cargo del Diputado Federal por el PANAL, Rafael Méndez Salas, ayer martes, a media mañana, tuvo su ceremonia del Día de los Muertos.
La ofrenda fue en honor a tres de los colaboradores del actual Comité Ejecutivo Seccional, Guillermina García Gracia (1963-2014), Luz Marina Uriza Castelán (1958-2015) y Leehí Jacinto Saldivar Alvarado, quienes murieron siendo funcionarios sindicales, las dos primeras, titulares de un colegiado y el tercero, auxiliar del área de comunicación.
La explanada del edificio sindical fue el escenario donde se montó la ofrenda para los tres funcionarios sindicales, también fue el lugar donde se dieron cita funcionarios de la SET, que acompañaron al profesor Méndez Salas.
A propósito, sobre los siete escalones o niveles de los Altares de Muertos que, según dicen los que presumen de saber, que “…representan los siete niveles que debe atravesar el alma para poder llegar al descanso o paz espiritual.
Según la cultura Otomí, los siete escalones representan los siete pecados capitales y además se asocia el número siete con el número de destinos que, según la cultura azteca, existían para los diferentes tipos de muerte.
En la cultura azteca, se creía que existía un proceso para nacer y otro para morir, de tal forma que cuando el Alma abandona el cuerpo físico, debe pasar una serie de pruebas o dimensiones para llegar al ansiado descanso.
En otras palabras, llegar al último peldaño, es alcanzar el descanso eterno.
Válido recordar que el descanso eterno, es la promesa de todas las religiones.
Volviendo a la Sección 30 del SNTE, le comento que acompañaron al dirigente, Rafael Méndez, en representación del Doctor Diódoro Guerra Rodríguez, Secretario de Educación de Tamaulipas, la Profesora María Angélica Moreno Salinas, Jefe del Departamento de Educación Elemental de la SET.
También compartió su tiempo en esta breve ceremonia el Profesor Faraón Garza López, Jefe de Recursos Humanos de la SET, además de los integrantes del Comité Ejecutivo Seccional y familiares de los difuntos homenajeados.
Finalmente le comento que es labor de las escuelas, institutos, colegios y universidades, reflexionar sobre los altares para nuestros muertos, porque al fin y al cabo, los muertos nuestros, viven hasta que dejamos de recordarlos.
Ya los familiares de los artistas y políticos se ocuparan de sus propias ofrendas.
No consigamos muertos prestados.
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