En el seno del Congreso del Estado de Tamaulipas se aprobó un punto de acuerdo para establecer políticas congruentes con un grave problema que vivimos: la salud.
En ese sentido, integrantes de la Legislatura actual acordaron –textual- lo siguiente: “ para incluir la prevención de la obesidad y la incidencia futura de la diabetes mellitus, entre otras enfermedades, se reformó la Ley de Educación”, entre otras cosas.
Los diputados tamaulipecos dicen que al reformarse la ley de Educación se busca fomentar en las escuelas la educación en materia de nutrición, procurando estimular hábitos alimenticios que contribuyan a disminuir ese muy grave problema que tiene que ver con casi todas las enfermedades y que se llama obesidad, sobrepeso, es decir, que la gente obesa tiene enormes riesgos que nos cuestan a todos y los padece su familia entera.
En estas reformas se sustenta el derecho de los muchachos estudiantes en todo nivel a acceder al consumo de agua potable, lo que suponemos debe significar la instrumentación de un programa que vigile que haya purificadores en las escuelas o por otra parte, exigir a las Comisiones de Agua Potable que entreguen líquido potable, bebible, que no cause daños a la salud de quien lo consume.
Y es que sabemos todos que este problema de salud pública se extiende enormemente día a día, y una de sus consecuencias es precisamente la diabetes mellitus, incurable y fulminante en forma lenta pero irremediable.
Urge ponernos a trabajar al respecto, pero hacerlo en torno a un solo proyecto. En la ciudad hay organizaciones que trabajan para obtener recursos que son destinados a gente con diabetes; otros, lo hacen buscando capacitar y orientar a la gente.
Lo curioso y malo del asunto es que cada quien trabaja por su cuenta. En algunos de estos grupos existen personas nefastas que piensan que deben ser los únicos o pareciera que requieren todo el protagonismo para justificarse.
No aceptan que otros tengamos intereses comunes y queramos trabajar en pro de los demás. Pero eso no podemos evitarlo: siempre habrá de esa gente inclusive en algunas instancias oficiales.
Y lo que necesitamos no es una nueva ley ni la absurda medida de nuevos impuestos a los refrescos o alimentos con azúcar.
Lo que se necesita, y ojalá alguien se lo haga saber al Presidente Peña, es que los ciudadanos tengamos conciencia de que una deficiente alimentación, rica en carbohidratos, el sedentarismo, el estar estáticos, son las principales causas, y que no se necesita que nos cueste más una hamburguesa o una concha de pan, tampoco una soda o una bebida azucarada. Eso empeora las cosas, desde nuestra óptica, y enriquece más a un Estado que no responde a nuestras expectativas.
Lo que necesitamos es que usted y nosotros tengamos conciencia y entendamos que hay que comer bien, hacer buen ejercicio, procurar un mejor estilo de vida en la medida que la crisis y recesión nos lo permitan, y así, combatir los fantasmas de este tipo de enfermedades que matan.
Es tiempo de no buscar hacer leyes para que no estemos gordos: se requieren acciones, y ahí es donde queremos ver a esos que ahora dicen que aman a Tamaulipas y lo que somos, y que hacen recorridos de proselitismo disfrazado.
Queremos que se pongan a trabajar en serio. No vimos a ninguno de los aspirantes a la gubernatura enviar un mensaje con motivo del Día Mundial de la Diabetes, primera causa de muerte en Tamaulipas, y no vimos que se preocuparan por hacernos saber que requerimos cambiar estilos de vida.
Es ahí donde les queremos: ayudando a que los mensajes lleguen claros a toda la población, y que todos entendamos que hay que hacer un esfuerzo muy grande para estar sanos en la medida de lo posible.
Todo cuesta en la vida, y no es cuestión de leyes. Palabra de honor!