Nuevo Laredo, Tamaulipas.-A unas horas de celebrarse un año más de festejos en honor a la virgen de Guadalupe en el templo que lleva su nombre, en la colonia Hidalgo, un centenar de comerciantes esperan ansiosos el arribo de la noche y de los cientos de peregrinos y fieles, de los que esperan su generosidad para adquirir los exvotos y presentarlos como muestra de devoción y de fe.
Son comerciantes que desde el dos de diciembre obtuvieron el permiso para instalarse sobre la calle Canales y las adyacentes al templo.
Casi en las puertas del templo cientos de ex votos en forma de ofrendas florales, figurillas religiosas, ‘milagros’, y otros productos que nada tienen que ver con la guadalupana, son ofrecidos a los peregrinos, como comida, pan, juguetes y ropa usada.
Olga es una vendedora de figurillas religiosas, y a pesar de que se encuentra en las puertas del templo y de que se instaló desde el dos de diciembre, se quejó de que no tiene ventas, y que la gente no compra,
“Está muy calmado, pero confío que hoy (viernes) y mañana se componga esto. Creo que la gente no tiene dinero, y porque mucha gente cobra el fin de semana, pero espero que hoy y mañana se componga esto”, explicó.
Ella vende vírgenes de Guadalupe, San Judas y Cristos, Ángeles, algunos santos, y los hay desde 150 pesos gasta los 350 pesos el más caro.
Más adelante, sobre la calle Canales, un par de mujeres, una de ellas de nombre María, se instalaba para la venta de arreglos florales, y es el primer año en que se colocan en dicho lugar.
En pequeños ramos de flores de nombre ‘polares’, acompañadas por otras de más colorido, las venden a precios de 40 pesos.
“Pero esperamos que hoy (viernes) y mañana se venda todo, porque es el cumpleaños de la virgen, y la gente viene a la iglesias, y sí acabamos con todo”, expresó confiada.
Otra mujer dedicada también a la venta de flores, mencionó que se dedica a este negocio desde hace varios años, pero que lo hace como ambulante, ya que vender flores ha sido buen negocio para ella, y vende ramos desde 20 a 70 pesos, aunque cuenta con arreglos de 80 a 350 pesos.
Pero a Jesús, un joven vendedor de panes artesanales la suerte no le ha favorecido, ya que se quejó de que su producto no se vende, y no es porque no haya gente, sino porque no compran, y a pesar de que tiene varios años a esta iglesia, éste ha sido el peor de todos para él.
“Sí hay gente pero no vienen a comprar pan, a lo mejor vienen a comprar otras cosas”, lamenta.
Era mediodía y la mayoría de los puestos estaban cerrados con una lona, muestra palpable de que las ventas no andan muy bien, por lo que a partir de las 18:00 horas abrirían, ya que es la hora en que los danzantes y las peregrinaciones a la virgen , hacen su presencia en las afueras del templo casi convertido en santuario.