Cincuenta y ocho

Con la respectiva disculpa a quien tiene la buena intención de seguir esta colaboración: un día especial de acuerdo a los calendarios y sus fechas, pero más especial como los 364 restantes del año, porque hoy, también, tenemos la oportunidad de vivir y revivir todos esos momentos que han hecho de nosotros lo que hoy somos, para bien o para no tan bien, pero que han conformado la historia de nuestra biografía personal.
El año 1957 fue significativo para nuestra existencia por diversos factores, pero uno de ellos que el encuentro, el primer encuentro con el amor y el ser que nos ha prodigado los mejores y más amorosos momentos.
Hemos platicado con ella y aprendido más cada día: supimos algunas cosas que acontecieron cuando nuestro nacimiento, allá por aquel día de diciembre, alrededor de la 1:30 de la mañana, cuando la primera luz amenazó con apagarse, pero que gracias a los cuidados, el amor y la bendición de una madre fueron motivo suficiente para seguir en este mundo.
Cincuenta y ocho calendarios vividos y en los que ha habido de todo: los últimos 35 han sido compartidos con esta gente victorense y tamaulipeca, con el espíritu norteño que hoy por hoy vive y renace en nuestro corazón
Antes, vivencias muy interesantes que aportaron en nosotros experiencias interesantes. Cómo olvidar aquellos tiempos compartidos con la gente del fútbol y la UNAM, con los hoy grandes figuras, ayer, compañeros de equipo: Chucho, Hugo, Patán, Santana, América y todos ellos.
Tampoco se pueden olvidar los tiempos de los Scouts o de la primaria y secundaria, para luego comenzar a vivir una de las mayores vivencias en Tamaulipas, la tierra de Dios y de muchos de nuestros amigos y amores.
Ser tamaulipeco ha sido uno de los más grandes regalos, y ser parte de una institución como la Universidad Autónoma de Tamaulipas lo ha sido más.
Inicialmente, como alumno de licenciatura, para luego ser parte de los posgrados que nos ofrece y, luego, con un estudio casi terminal formar parte del cuerpo académico y de investigación de donde pertenecemos, ha sido el mayor estímulo profesional y laboral que haya habido jamás, sin olvidar la oportunidad de haber aprendido fotografía de Cándido Mayo, uno de los grandes del mundo de todos los tiempos.
Pero aprender de la vida ha sido lo más difícil: la escuela vivencial que nos ha permitido aprender de quienes vivimos con diabetes, o quienes hemos experimentado el ser pareja, padre o hijo, el aprender de cada uno de nuestros alumnos y compañeros, de los amigos y de los enemigos que, sin querer, nos han enseñado a ser fuertes.
Ser agradecido con la vida es el mejor aprendizaje que hemos tenido, y se debe a muchos factores. No se puede olvidar la maravillosa existencia que hemos tenido y que hoy cursa su calendario número cincuenta y ocho y nos ha permitido ser lo que somos, con nuestras virtudes y defectos, pero que orgullosamente llevamos en los hombros como una existencia plena.
Con sus pesares como grandes y difíciles enfermedades, con aspectos que tienen que ver con la delincuencia y que nos han afectado directamente en cinco ocasiones, con las pérdidas materiales acaecidas durante las últimas décadas, pero todo conforma una existencia plena, feliz, llena de agradecimiento para quien nos ilumina en todo momento y nos permite tener aún al día de hoy, fuerza para servir a los demás desde distintos sitios y posiciones.
Hoy queremos agradecer a ese Ser único y tener la fuerza para seguir sirviendo, porque hemos descubierto que a través del servicio a los demás la existencia es mucho mejor y se disfruta más.
Servir a través de “Al Día”, el programa de radio que nos llena de vida, de una sonrisa, de una vivencia, a través de nuestro corazón y nuestra mente, será siempre la parte fundamental de esta existencia que hoy cursa los cincuenta y ocho calendarios.
Gracias, Dios, por permitir que vivamos esta etapa tan especial, rodeados de los seres que nos iluminan en todo momento. Esperamos cumplir muchos más, y que todos nuestros seres allegados, queridos y amados estén ahí, con nosotros.
Gracias a cada uno de los que han significado en nuestra vida, de todo corazón.