Victoria tendrá un cambio

No podemos negar que Victoria, la capital de Tamaulipas tiene muchas cosas que ofrecer a sus paseantes, a sus habitantes, y pese a lo que todos pensamos, hay expectativas de crecimiento, de desarrollo.
Sin embargo, muchos sabemos que la industria “sin chimeneas” pudiera significar una importante fuente de ingresos para diversos sectores productivos, autoridades y más, y eso detonará un importante desarrollo para todos.
Hay cientos de personas involucradas en este tipo de actividad, que aparte de no ser contaminante, tiene muchos puntos de desarrollo que pueden explotarse, a través de inversión local, privada, grupal y de toda índole. Victoria merece crecer y eso es uno de los puntos que debemos considerar como victorenses, propiciando un adecuado desarrollo integral, sustentado en una política que permita involucrar a toda la sociedad, pero que a toda la sociedad otorgue ganancias.
Y aunque tenemos pocos puntos turísticos, pocos lugares que mostrar al mundo, y éstos han sido ocupados por actividades poco gratificantes que no han dejado más que preocupaciones, abandono y una crisis que se incrementa conforme pasa el tiempo.
Pero es hora, sin lugar a dudas, de aprender de estos momentos y tratar de superar las crisis, buscando quien nos apoye con créditos, recursos o ingenio, yy entonces, poder otorgar a Victoria, nuestra casa, un sitio dentro del contexto turístico importante del estado.
Hay museos y otros recursos que se construyen, que no nacieron ahí como es el caso de sitios históricos o ecológicos.
Cierto, también tenemos un poco de esas cosas pero si movemos la imaginación y la iniciativa, es muy probable que se pueda encontrar la forma de promover a nuestra querida ciudad, buscar que venga turismo e inventar motivos que nos regalen alegría, cultura, esparcimiento y más, para ofrecer al paseante.
Tenemos, por ejemplo, el maravilloso Centro Cultural Tamaulipas y sus eventos que organiza la directora Laura Casamitjana, su equipo de trabajo, y que han conformado un batallón promotor de la cultura en todos sentidos. Ahora hay que promoverlo para que nos disfrute nuestra gente.
Eso sería un muy buen principio, sin lugar a dudas.
Y es donde se debe propiciar el que haya créditos y apoyos suficientes para esos inversionistas que aman Victoria y quieren verla crecer, como rezaba aquella hermosa poesía de Lupita Ramírez.
Mucho podemos hacer los hijos de Victoria por nuestra casa, y si logramos que haya más visitantes, más eventos culturales y más promoción a los pocos sitios ecológicos y turísticos, seguramente cambiará el asunto y tendremos mejores condiciones en todos sentidos.
Los victorenses somos gente buena y tenemos buenas intenciones, pero nos falta el aspecto material, de ahí la necesidad de cubrir este rubro, de solicitar –exigir- a nuestras autoridades y candidatos, para que nos permitan hacer lo que sabemos en bien de nuestra “patria chica”.
Es, pues, el momento de hacer acopio de todo nuestro recurso, nuestra fuerza, nuestro entusiasmo, para poder apreciar lo que somos, lo que tenemos, mostrarlo a los demás, y entonces, vanagloriarnos de vivir en una buena ciudad que tiene nuevamente mucho qué ofrecer.
Es Victoria nuestra casa, y como hijos de ella, podemos hacer muchas cosas. Ojalá tengamos los recursos necesarios, el tino y el deseo de verla crecer, para entonces, enorgullecernos de lo que somos y lo que tenemos, y que esto se convierta en una digna forma de vivir.
Es la hora de mostrarnos como victorenses, como tamaulipecos, y de que nuestras autoridades sean solidarias con nosotros, para ver esos proyectos cristalizados.
En lo personal, tenemos mucha fe en Victoria y su gente. Demostremos que no nos equivocamos en eso, por favor.

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