Iniciar “con el pie derecho”

Resulta natural que, al iniciar el año hagamos una lista de propósitos que muchas veces sirven de aliciente para llegar a determinadas metas, aunque en otras solo son un pretexto para sentarnos a reflexionar acerca de lo que hemos sido y hecho, pero que no se cumplen por determinada razón.

Hay un chiste que habla del que se comunica al gimnasio y pide una suscripción inmediata; “¿Es propósito de año nuevo?”, pregunta el encargado, y al recibir la respuesta afirmativa contesta: “Dale la suscripción por tres días”. Lo anterior nos hace ver la forma fácil en que muchos abandonamos nuestra meta porque no estaban bien cimentadas.

Hemos sido de la idea de que los calendarios son importantes pero no pueden marcar nuestra existencia con una precisión insultante.

Tenemos 365 motivos para hacer un regalo, abrazar a alguien, dar un “te quiero” o un apretón de manos, al igual que para emprender un nuevo proyecto, cualquiera que sea su naturaleza; aquí caben dietas, ejercicio, estudios, actitudes y todo lo que tengamos como referencia personal.

Es entonces, cualquier día y momento el adecuado para hacer una nueva lista de cosas que debemos emprender para mejorar en cualquier ámbito de nuestra existencia: no se necesita que sea 1 de enero o día del maestro ni nada por el estilo.

Somos, entonces, criaturas que debemos buscar la perfección en cualquier actividad que emprendamos, y es por eso que se requiere iniciar, como dicen algunos: “con el pie derecho”, es decir, que todo salga bien, sobre ruedas, perfecto, como lo planeamos o proyectamos, con la idea de alcanzar esas metas tan anheladas.

Quien se dedica a la administración pública debe tener como meta principal el tratar de mejorar técnica y socialmente, como ser humano y persona, para poder entregar una mejor actitud a los que acuden a solicitar sus servicios.

De igual manera, quien estudia deberá entender que si no es el esfuerzo individual, propio, el que permea sobre lo existente, no hay nada que valga la pena más que tener éxito en un proyecto determinado.

Entonces, será necesario que iniciemos el año con una distinta actitud y dejemos a un lado las ganas de criticar a los demás, y enfocarnos en hacer bien las cosas, las que nos competen, sin que lo anterior quiera decir que debemos olvidarnos de lo que otros tienen que hacer y que de alguna manera puede afectarnos, positiva o negativamente.

Somos seres individuales pero sociales, y en ese sentido debemos comprender que estamos ligados unos a otros por actividad, afinidad o sentimiento, y es cuando hay que trabajar muy intensamente en mejorar como individuos, porque en esa medida seguramente tendremos éxito y por consiguiente, alcanzaremos ese estado de felicidad al que estamos llamados los hombres.

La lista de propósitos debe ser una y tener siempre fecha de vigencia, cambiar la misma en el sentido de que, cuando lo necesitemos esté siempre ahí, para poder mejorar lo que hemos alcanzado al día de hoy.

Y es momento, también, de agradecer a ese Ser Supremo, cualquiera que sea nuestra idea de él, por lo que tenemos capacidad de realizar. Dios no hará el milagro de darnos dinero o bienes, pero sí podemos pedirle que nos motive lo suficiente para sacar fuerzas de donde sea, y entonces, con ese entusiasmo y fe, encontrar el éxito en cualquier empresa que iniciemos.

Que 2016 sea un buen año, como dijimos hace unos días; que la política no nos sorprenda negativamente y que haya un buen proceso electoral en el que salgamos ganando los tamaulipecos.

Que el gobierno eficiente sus acciones y actitudes en bien de sus gobernados.

Y que cada uno de nosotros tenga como meta, la felicidad, el éxito y todo lo que uno emprende, que el éxito llegue bien, que todos encontremos alicientes y motivos para lograrlo.

Y que la noche de año viejo se convierta en un excelente festejo de Año Nuevo 2016