Hay distintos criterios acerca de lo que debe hacer un político, y algunos de éstos chocan con la honorabilidad probada que se tiene que poner de manifiesto, sin embargo, no podemos dejar de reconocer que en Tamaulipas ha habido gente muy valiosa que ha prestado sus servicios y entregado lo mejor de sí durante su gestión en tal o cual puesto o cargo oficial.
Y eso es interesante, porque siempre que la gente habla de los políticos lo hace –hacemos- en forma no muy positiva, gracias, en parte, a su reputación, su desarrollo, o lo nefasto que tienen en sus equipos de trabajo que, a veces, echa a perder lo positivo que se siembra, cosechando rabia, enojo y frustración por parte de algunos afectados por esas personas sin visión que, por algo, son “segundones” o “tercerones” en el orden jerárquico, y lo más lógico es que nunca pasarán del puestecillo que les ha sido asignado, aunque en el mismo se hayan hecho muy ricas, a costa del dinero ajeno.
Pero en la vida hay cosas muy buenas: tenemos gente que se ha entregado a los demás y eso ha repercutido en su trabajo oficial, y una clara, muy clara muestra de ello la vemos cotidianamente en el desarrollo que como presidente del Congreso del Estado ha llevado a cabo Ramiro Ramos Salinas, quien pese a lo que se pretendió hacer, ha brillado con luz propia.
¿Por qué tiene esa luz? Se preguntan muchos, y se achacan atributos positivos y negativos como suele suceder: los enemigos nunca verán con buenos ojos lo que hace su contrincante, y los amigos no podrán descubrir sus aspectos por mejorar; eso lo sabemos.
Ramiro Ramos es una persona inteligente que sabe la importancia que tiene la gente en la vida de un político y trabaja para ella. Su desarrollo en el Congreso ha dejado en claro que es una persona que tiene miras muy elevadas, como antes lo demostró como presidente del PRI en Tamaulipas, o como alcalde neolaredense y otros puestos que ha desempeñado a lo largo de su fructífera carrera.
Los politólogos auguran para el neolaredense un cargo de mucha importancia en la próxima administración estatal, considerando que el PRI debe levantarse con la victoria. El hoy diputado local ha impreso un sello muy especial a las labores de la máxima representación popular ciudadana como es el Congreso tamaulipeco.
Y en el ámbito legislativo, ha logrado instrumentar muchísmos avances, logrando una coordinación entre los legisladores de todas las bancadas –así le llaman a los grupos que deciden- propiciando el diálogo y privilegiando el entendimiento entre éstos.
Lejos han quedado esos tiempos en los que algunos legisladores hacían el ridículo con grotescas formas de expresión, y en eso tiene mucho que ver el líder camaral.
El diputado originario de Nuevo Laredo se ha mostrado en todo momento abierto al diálogo hacia los otros diputados, hacia la ciudadanía en general y hacia los comunicadores, que luego somos un poco difíciles en nuestro trato, pero Ramos Salinas ha tenido la atención que se debe considerar a otros ciudadanos, privilegiando, insistimos, un debate y diálogo acordes a su postura oficial y a la de otros que pensamos igual o diferente.
Al entrar el Congreso en su último año con la presente legislatura, el líder de los diputados ha incrementado las acciones de trabajo a favor de una ciudadanía ávida de justicia y de desarrollo fundamentado en acciones plenamente avaladas y sustentadas en bases jurídicas, que se construyen precisamente en el Pleno del Congreso tamaulipeco.
En breve se darán a conocer los nombres de los próximos legisladores, y el deseo de los tamaulipecos es que tengamos en ese grupo a gente comprometida con su gente, que sepan interpretar nuestros reclamos y llevarlos al máximo foro tamaulipeco con altura, con el deseo de hacer bien las cosas, para conseguir lo que todos deseamos.
Y eso, en la presente legislatura, ha sido un tema probado y aprobado.
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