LAREDOS: Un camino…dos destinos

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Laredo, Texas.- Aunque se menciona que Laredo, en Estados Unidos, y Nuevo Laredo, en México, son ciudades hermanas por su identidad cultural y los lazos familiares que las unen, la realidad demuestra lo contrario: Transitan el mismo camino, pero su desarrollo desigual las separa a cada momento.

Con un presupuesto anual de 500 millones de dólares, la ciudad de Laredo mantiene un ritmo de crecimiento y desarrollo sostenido desde hace 5 años, mientras que el presupuesto de Nuevo Laredo, que es de unos 9 mil millones de pesos para los años 2013/2016, (500 millones de dólares), no se ha aplicado de manera ordenada para convertirla en una ciudad modelo.

Es el municipio más rico de Tamaulipas, y por ello el alcalde de Nuevo Laredo, Carlos Canturosas ha creado durante su gobierno la imagen de ser la mejor ciudad de México y el lugar ideal para vivir, pero la realidad indica que se trata de una utopía, porque la economía y la ciudad se encuentran estancadas debido a la inseguridad, y el desarrollo es lento, por lo que familias completas, funcionarios municipales, comerciantes y empresarios, prefieren emigrar a Laredo y otras ciudades de Texas, en donde viven, instalan sus negocios o se ocupan como empleados.

Ello se debe, de acuerdo a Miguel Conchas, director de Laredo Chamber of Commerce (LCC), a que la inseguridad que aún se respira en esta ciudad y en Tamaulipas, ahuyenta no solo al turista norteamericano, también a los inversionistas y a sus ciudadanos.

“Lo que ocurre en Nuevo Laredo es de hace 10 años, y se debe a la inseguridad, por lo que pierden al turista de Texas que cada fin de semana cruzaba los puentes para enrolarse en la vida nocturna que los atraía. Pero eso se acabó”, expresa Conchas.

Por el contrario, menciona que mientras la inseguridad afecta al desarrollo de Nuevo Laredo, beneficia a Laredo, debido a que este fenómeno provoca que el turista/comprador mexicano visite los centros comerciales del otro lado del río Bravo, y que empresarios norteamericanos e incluso mexicanos, inviertan sus capitales en prósperos negocios, muy a pesar de la disparidad entre el dólar y el peso.

De acuerdo a la LCC, durante el 2014 los comercios de Laredo tuvieron un auge en ventas sin precedentes, al haber obtenido ganancias superiores a los 3 mil 900 millones de dólares, entre los 700 negocios afiliados y los no afiliados a dicho organismo, así como los grandes centros comerciales y las cadenas restauranteras. La Cámara de Comercio de Nuevo Laredo no aporta cifras de sus ventas anuales.

Como ejemplo, dice Conchas que al menos el 40% de las compras al menudeo en las tiendas de Laredo, las hacen los mexicanos, lo que convierte a esa ciudad texana en un enorme atractivo e imán para que más negocios se establezcan.

Bajo esta perspectiva comercial, el año pasado se instalaron 100 nuevos negocios de todo tipo y tamaño, independientemente de los que cierran sus puertas, y algunos negocios recientes son de empresarios y comerciantes de origen mexicano y de Nuevo Laredo, que incursionan en el área gastronómica, de negocios y del comercio internacional.

Colonias como Del Mar, y algunas viviendas ubicadas sobre las exclusivas avenidas Hillside, Winfilde y Alexander, han tenido un importante desarrollo en los últimos 10 años, y se estima que al menos el 40 por ciento de sus habitantes son de Nuevo Laredo.

El director del área de Desarrollo Económico municipal, Javier Solís, dice al respecto: “El Mayor (alcalde) de Laredo, Pete Sáenz, me dijo que la inseguridad que hay en Nuevo Laredo le beneficia a su ciudad, y eso motiva que la gente (de Nuevo Laredo) se vaya a Laredo a poner sus negocios…el tiempo nos va a alcanzar en esta administración y no habrá en el corto plazo inversiones grandes, porque en dos o tres años apenas comenzarán a llegar las empresas”.

Una gran parte de los agentes aduanales llevaron a sus familias a vivir a Laredo por su seguridad, y esto ha impactado a Nuevo Laredo, porque ahora hacen sus compras en esa ciudad y sus hijos estudian en sus escuelas.

De acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), entre el 2009 y el 2014 abandonaron Tamaulipas 151 mil 620 personas, de las que 41 mil lo hicieron por la inseguridad, y es probable que al menos 10 mil sean de Nuevo Laredo.

Entre el ‘boom’ y el rezago

Luego de la recesión del 2008, la recuperación en Laredo inicia a partir del 2011.Nuevas tiendas y fraccionamientos habitacionales, nuevas avenidas, modernos puentes vehiculares, restaurantes, empresas de transporte, agencias aduanales y desarrollos comerciales de muchos millones de dólares se establecen al Noreste de la ciudad.

Con poco más de 250 mil habitantes, Laredo se coloca en el mapa de las gráficas comerciales en Estados Unidos, y pronto se convierte en un polo de desarrollo económico que la ubica entre las 10 mejores ciudades de ese país para invertir, en parte porque los empresarios y el gobierno le apuestan no solo al comercio internacional, sino al desarrollo en general, y en parte por la inseguridad que priva en Nuevo Laredo, en Tamaulipas y en el resto de México.

Hasta diciembre del año pasado, Nuevo Laredo se ubicaba en el ranking de las 10 ciudades más violentas de México, algo que el alcalde Cantúrosas siempre trata de desmentir sin resultados, porque la inseguridad prevalece.

Para promover el desarrollo, el organismo Laredo Development Foundation (LDF) dispone de al menos tres millones de dólares, lo que ha permitido diversificar la economía interna, mientras que Nuevo Laredo no tiene fondos suficientes para su promoción (menos de 100 mil dólares); le sigue apostando al comercio internacional y no diversifica su economía interna.

El resultado de esto es que a Laredo llegan nuevas cadenas comerciales como Conn y Killam, dedicados a la venta de muebles, electrónica, ropa y comestibles, consorcios que ofrecen cientos de empleos a personas que a su vez hacen crecer otros rubros de la economía, como son los servicios y una burocracia bien pagada.

Este desarrollo hace crecer las oficinas de gobierno de los tres niveles. Aumentan los empleados de la Patrulla Fronteriza (BP) hasta llegar a mil, así como en la aduana y migración, que llegan de otras partes de Estados Unidos con todo y sus familias y con salarios cercanos a los 4 mil 400 dólares mensuales, unos 80 mil pesos mexicanos.

Dice Conchas que esto genera más inversiones que hace el gobierno de la ciudad para mantener las operaciones de este tipo de empleados, como la venta de autos, contratos para gasolina y la construcción de grandes hospitales, lo que se constituye en una fuente indirecta que alimenta la economía local.

Una ciudad sin rumbo fijo

A Nuevo Laredo no llegan empresas, solo algunas de las 34 maquiladoras existentes se expanden y florecen pequeños negocios familiares, pero aún no hay confianza para invertir, ya que de acuerdo al funcionario Javier Solís, lo primero que buscan los inversionistas, es seguridad, buen ambiente laboral e infraestructura, algo que no existe en su totalidad, por lo que luego de analizarlo, se van a otras ciudades como Reynosa, Matamoros, Monterrey o Querétaro.

Lo primero que ven son calles destrozadas al igual que los accesos a los parques industriales, baches, fugas de agua y una infraestructura urbana deficiente, “y por eso las industrias que buscaban instalarse se las llevan a otros lugares, y eso lo sabemos”, explica Solís, a pesar de que esta ciudad está mejor que Reynosa y Matamoros en infraestructura.

La embajada de Estados Unidos a través de su consulado en esta ciudad, veta a cada momento a Nuevo Laredo y todo Tamaulipas por tanta inseguridad y violencia, lo que ahuyenta a los empresarios, amén de que los elevados costos que el ayuntamiento les cobra por instalarse en los parques industriales, los desanima y se van.

Hace 30 años había 42 maquiladoras que empleaban a 21 mil 187 trabajadores; en los 90’s hubo 68 empresas de este tipo que empleaban a cerca de 28 mil trabajadores, pero hoy son 34 que dan trabajo a unas 23 mil personas, lo que representa el 36.6 por ciento del total de la fuerza de trabajo registrada en el Imss, por lo que se sigue dependiendo de esta rama, además del transporte y el comercio internacional.

Asimismo, el gobierno municipal crea ‘elefantes blancos’, y ofrece al ciudadano y al visitante una falsa idea de desarrollo en obras que se proyectan y no se concretan o quedan a medias. Como ejemplo está el corredor turístico que iría del puente dos hasta los campos de beis bol, por el bulevar Colosio.

En este lugar se invertirían 13 millones de pesos, pero nunca se construyó y no se sabe dónde quedó el dinero. También fue etiquetado un parque acuático con inversión superior a los 20 millones de pesos en El Laguito, se construye pero no será terminado en esta administración.

Una obra más es el edificio del Servicio Médico Forense (Semefo), cuya construcción fue aplazada por presiones de los ciudadanos, pero por haber sido etiquetada en 18 millones de pesos el secretario de Obras Públicas, Carlos De Anda, dijo sería transferida a este año y no se ha tocado ese tema ni dice dónde está el dinero.

Una obra más que no se terminará porque no ha iniciado, es la modernización de la garita del puente internacional 2, proyecto que el alcalde Carlos Canturosas anunció ante autoridades norteamericanas en agosto del año pasado, que serían invertidos 350 millones de pesos, pero hasta ahora solo quedó en proyecto.

El Parque El Progreso, una costosa obra de 30 millones de pesos que se ubica cerca del libramiento Mex 2, fue inaugurada y anunciada por el alcalde Canturosas, como una obra a futuro, por lo que hasta el momento se constituye en un ‘elefante blanco’ al no contar con una sola empresa instalada.

El mismo alcalde, abalado por su secretario de obras pública, Carlos De Anda, anunciaron ese mismo mes que ninguna de las obras que se realizan serían transferidas a este año, pero ocurrió lo contrario porque algunas de las más importantes en esta administración no solo no se transfirieron, tampoco se han iniciado.

A ello se suman obras mal hechas, muy improvisadas y caras, como la pista de Tartán que fue inaugurada a fines de enero en el parque Narciso Mendoza. Al ingresar al parque se nota de inmediato la improvisación; tramos parchados, pisadas de bicicletas y de personas que hundieron el Tartán.

La pista que costó 4 millones 229 mil 927 pesos, en algunos tramos se está levantando por lo improvisado del trabajo, además de que en las entradas al parque, la pista ya está muy deteriorada por el paso de personas y vehículos de recreo.

¿Ciudades hermanas?

Quienes llegan por vez primera desde México a los laredos notan la diferencia. Por Nuevo Laredo decenas de ‘deshuesaderos’ de autos inservibles por ambos lados de la carretera nacional en su tramo municipal, ausencia de infraestructura urbana y lo peor, mucha basura, baches y enormes topes por todos los rumbos de la ciudad.

En cambio, una vez que el visitante cruza la garita se encuentra con una ciudad ordenada, equipamiento urbano de primer nivel y mucho orden en materia vial y de seguridad, lo que obliga al turista a respetar las leyes y reglamentos, lo que no hace en Nuevo Laredo.

Más aún, la principal arteria de Nuevo Laredo, la avenida Guerrero, luce en el abandono con decenas de negocios cerrados motivados por la inseguridad y la falta de atención municipal, que priva principalmente en el sector centro.

En Laredo, Texas, todas sus calles son avenidas principales, debido a lo boyante del comercio y al constante ir y venir de los compradores mexicanos que abarrotan las decenas de negocios que no se dan abasto.

El río Bravo separa a los laredos y los hace diferentes una vez que se cruza la frontera. Pero los 250 mil habitantes de Laredo y los 400 mil de Nuevo Laredo, integran un conglomerado muy homogéneo: El 90 o 95 por ciento de los laredenses habla español, y en ese mismo porcentaje son de origen mexicano, pero de ese 95 por ciento, la mayoría tiene raíces en Nuevo Laredo.

Muchos neolaredenses trabajan como domésticas, o son empleados en restaurantes o tiendas comerciales cuyos propietarios son árabes, indios, asiáticos o negros, y son los que mantienen los comercios del centro de la ciudad.

No es casual que los grandes anuncios comerciales miren hacia el sur y no hacia el norte de Laredo, y la razón es simple porque muchos comercios se sostienen de la economía de Nuevo Laredo y de otras partes de México.

Se debe a que en Laredo hay liderazgo en sus funcionarios, quienes saben administrar las finanzas y el crecimiento, algo que no curre en Nuevo Laredo, ya que la ausencia de liderazgo y el despilfarro de los recursos públicos está llevando a la ciudad al caos.

“Laredo tiene buen futuro, pero debemos mostrar (más) interés y liderazgo para saber manejar el crecimiento”, señala miguel Conchas, aunque se queja de que Mc Allen le ganó la partida en desarrollo, ya que esa ciudad le invierte 5 millones de dólares a la promoción, dos millones más que Laredo, y 4 millones 900 mil dólares más que Nuevo Laredo.