Finalmente, se llegó el día y Manlio Fabio Beltrones testificó la nominación de Baltazar Hinojosa Ochoa como candidato a gobernador por el Partido Revolucionario Institucional, durante la Asamblea de delegados que ha tenido lugar en esta ciudad Victoria, capital del estado de Tamaulipas.
Como era de esperarse, la mayoría de integrantes de la llamada “clase política” estuvieron presentes, incluyendo a dos ex-gobernadores: Manuel Cavazos Lerma y Eugenio Hernández Flores. No faltaron los centenares -¿miles?- de chalecos rojos como señal de la inequívoca razón del ser político: “muera el rey, viva el rey”, manifestando su adhesión al candidato que, dentro de unos días será registrado como tal ante el Instituto Electoral, para luego iniciar oficialmente la campaña ante la ciudadanía, en pos de su satisfacción y voto, a fin de llegar a la gubernatura.
¿A qué se enfrenta Baltazar? A la diatriba y rumores que emanan de todos los rincones del estado donde el senador panista Cabeza de Vaca tiene allegados, y que han aprovechado –mal aprovechado, dirían los expertos- las redes sociales para difamar y manejar un discurso ya trillado, que cansa y aburre: “no a la corrupción”, olvidando sus antecedentes, conocidos por todo Tamaulipas cuando se adueñó de la presidencia municipal de Reynosa y aseguró el futuro de dos generaciones más de Cabezas de Vaca.
Nadie puede meter las manos al fuego por ningún candidato, porque en su andar por la política han conformado diversos equipos de trabajo que han tenido buenas y malas, y en algunos casos, ciertos personajes han dejado mucho que desear cuando se habla de honestidad y rectitud, manchando la trayectoria de otros.
Sin embargo, los tamaulipecos esperamos una campaña que sea rica en propuestas, en abordar los problemas más importantes que tiene Tamaulipas: en educación, la conformación de una buena generación de hombres y mujeres capaces de enfrentar los retos del futuro; en salud, propiciar que haya mejor control de los pacientes con enfermedades crónico – degenerativas, que cada día son más, y ocasionan la muerte de miles en edad productiva, y combatir, principalmente, la obesidad, enfermedades gastrointestinales, respiratorias y todo lo que nos aqueja.
En infraestructura, que nos proponga alternativas viables para tener mejores calles y avenidas, carreteras y sitios para vivir, que podamos competir con otros estados en ese sentido, y que no tengamos los problemas de falta de vialidad que hoy padecemos.
Entendemos que un candidato o un gobernador no es mago y no puede, con una varita mágica e inmediatamente acabar con la problemática, sin embargo, también entendemos que puede proseguir con la obra iniciada por sus antecesores. Ya no estamos en tiempos de inventar nuevas obras para trascender.
En el cado de Victoria, requerimos que nos ofrezca, por ejemplo, alternativas para la construcción del Acueducto “Presa Vicente Guerrero” en su línea dos, y que despejaría la duda sobre el abasto de agua en la capital, y también qe nos permita suponer que habrá mejor infraestructura en nuestras calles en todos sentidos.
Buscamos un candidato que no se dedique a tirar piedras y lodo a sus antecesores ni contrincantes, sino que proponga, que nos permita suponer que hemos de mejorar aún más en este estado tan castigado por la inseguridad.
Queremos los tamaulipecos un candidato que escuche, y que aleje de su equipo de colaboradores a esos mal intencionados “pseudo expertos” que lo único que hacen es alejar a los ciudadanos de sus gobernantes, orillándonos a pensar muchas cosas, porque no los podemos ni tocar.
Queremos un candidato que se baje de su automóvil y conviva con sus conciudadanos, y no viva en una burbuja de cristal. Eso es lo que pareciera que esperamos muchos, pues.