Sin duda alguna que los tiempos de la Semana Santa podrían aprovecharse, además de salir de la rutina laboral por privilegios en los empleos, para reflexionar sobre muchas de esas cosas que hemos llevado a cabo y que no han rendido el fruto necesario.
En la administración pública suele suceder a menudo este tipo de remordimientos: en el caso, por ejemplo, de los trabajadores de la Comisión Municipal de Agua Potable de Victoria, que iniciaron una obra en la esquina de Baja California y avenida Tamaulipas, a sabiendas que pos su magnitud no podrían concluirla, simplemente se fueron de puente de Semana Santa dejando cerrada una calle.
Totalmente cerrada, sin importar a la gente que afectan y sin importar si se requiere la conclusión de este tipo de obras.
Y todos los días vemos problemas de esta naturaleza que bien podrían ser el punto de reflexión que requieren nuestros servidores públicos, mismos que estarán en estos días aprovechando los privilegios que les otorga estar cerca de quien manda, para disponer de vehículos oficiales en sus paseos familiares, con cargo, obviamente, a las contribuciones de todos nosotros.
No únicamente el vehículo, sino combustible y viáticos, porque en un numeroso grupo de éstos existe un sentimiento llamado cinismo, que es tan grande que no les estorba disponer de recursos públicos para comer y atragantarse, para viajar y descansar, pidiendo facturas del gobierno para que les sean reembolsadas.
Sería un buen punto de reflexión el entender que, al menos, en este último año, dejaran un poco –o un mucho- de saquear nuestras finanzas, porque la entidad requiere de todos sus recursos para redoblar acciones que ciertamente se necesitan con mucha premura.
En ese sentido, hay que reconocer que existen servidores públicos con una calidad moral insuperable, y que tienen sus vehículos oficiales estacionados en casa y salen en los propios, haciendo énfasis en los miembros de su familia en que los muebles oficiales son para eso: para aspectos oficiales, y lo particular se maneja con los recursos que surgen a partir del salario devengado.
Si, hay pocos, porque vaya que hemos visto cínicos –y cínicas, diría Fox- que se pasean con nuestro dinero.
Y también seguramente veremos la declaración de la contralora en el sentido de que habrá más vigilancia. En fin.
Ahora lo que se debe considerar seriamente es extremar las medidas de precaución y prevención de accidentes, buscando disfrutar, donde quiera que nos encontremos, de estos días especiales, y tratar de que los nuestros tomen el descanso que se merecen, sin complicaciones ni sobresaltos, para que tengamos todos un regreso a casa acorde a lo que se pretende.
En las carreteras, la súplica para que no cometamos imprudencias muy comunes en estos días; recordemos que todos tenemos necesidad de regresar con bien, y el no respetar límites de velocidad, espacios entre vehículos, estacionamientos y más puede propiciar un accidente. Nadie queremos que esto suceda, por lo que pedimos exremar precauciones, por favor.
Es tiempo de reflexión, y es cuando debemos preguntarnos si estamos haciendo lo correcto en nuestra vida, y realmente estamos convirtiendo el trabajo en una encantadora oportunidad de servir a los demás, y propiciar que haya más convivencia con los que nos rodean, en base a un mayor respeto a actividades, ideas y más, para que podamos tener una convivencia adecuada.
La Semana Santa, los días que la religión marca como tales, tienen un hermoso significado en la historia del mundo. Hagamos de estos los mejores días, y convirtamos cada acción en una oración al servicio de los demás.