No hay plazo que no se cumpla, y este fin de semana han iniciado las campañas político-electorales en la entidad, donde los candidatos registrados buscarán convencer a la ciudadanía en aras de gobernar esta tierra bronca castigada por la inseguridad y otros problemas derivados de la crisis nacional y mundial quye vivimos en estos tiempos.
Ya los equipos de campaña estarán preparándose para los primeros eventos –golpes mediáticos-, y entonces, sabremos que vamos a ver, aunque, tristemente, mucho de lo que escucharemos y veremos es parte de eso que han dado en llamar “campañas negras”, cuyo objetivo único es desprestigiar a los que consideran candidatos “fuertes”, con posibilidades de ganar, y que hay que desprestigiar inventando cosas, argumentando aspectos que nada tienen que ver con al realidad, insultando y difamando, lo que, a fuerza de ser sinceros, a algunos de los contendientes se les da muy bien.
Aunque hay que precisar que los virtuales votantes, los electores, los tamaulipecos en general no queremos escuchar este tipo de argumentos: queremos propuestas: saber qué nos ofrece tal o cual candidato, qué se va a hacer para enfrentar los retos principales: desarrollo y fomento industrial, desarrollo agropecuario, salud, educación, infraestructura e inversión externa, con la idea, obviamente, de que el estado pueda crecer y ofrecernos mejores expectativas de vida que las que hoy tenemos, o padecemos, pues.
Entonces, lo que queremos los ciudadanos es escuchar la forma en que cada uno de los prospectos a gobernador tienen para enfrentar toda la problemática, en base, seguramente, a un estudio concienzudo, que les permita realizar un plan de gobierno que sería la base de, en caso de ganar, sacar a flote a Tamaulipas.
Es el momento en que nos tienen que convencer, dejar a un lado el escepticismo existente, y conformar un bloque de propuestas que realmente nos permita suponer que, ahora sí, vamos salir avantes, principalmente, en el rubro de la seguridad, porque ha sido el principal motivo por el que muchos comerciantes y estudiantes han salido huyendo de Tamaulipas, hacia otros países o estados, procurando la paz que la entidad les ha negado.
Pero hay muchas cosas qué plantear, como por ejemplo, el hecho de poder ofrecer el trabajo que nuestros muchachos necesitan: pagado decorosamente y justo, que deje como único requisito para ingresar, la calidad académica y profesional, que deje a un lado ese terrible influyentismo que nos ha inundado y ha propiciado que veamos las nóminas infladas con nombres de personas que, conocido por todos, nunca habían trabajado y ahora gozan de buenos salarios, aprovechando la coyuntura social.
Es tiempo de saber qué nos ofrece cada uno de ellos, y de escuchar la voz de la ciudadanía que está despierta y receptiva a todas esas propuestas que pueden llegar en cualquier momento y convencer, pero que deben ser muy contundentes para que entonces quien las lleve a la difusión a través del discurso cuente con el voto de nosotros.
Hay que enfatizar que será una campaña sui géneris, única, porque por vez primera se incorporan candidatos independientes y porque hay muchos tamaulipecos que aspiran a ocupar la oficina del tercer piso de Palacio de Gobierno, y que como sabemos, solamente uno llegará.
Es tiempo también de buscar alternativas de entretenimiento, porque a partir de este momento, es casi seguro que nos atiborrarán de discursos en los que pintarán al Tamaulipas ideal para todos nosotros, y la forma en que lograrán sacarnos de la situación actual.
¿qué hacer? Estar muy receptivos ante lo que podamos escucuar, y meditar muy bien nuestro voto, para que, a quien se lo otorguemos, estemos seguros de que ganará la contienda, y entonces podremos disfrutar de una administración pública acorde a las necesidades y sentimientos de la población.