No prenden…

Las campañas para gobernador, de plano, y a decir de la opinión publica, no “prenden”, no entusiasman, es decir, no han llegado a la gente, a pesar de que se manejan cifras distintas de las mismas fuentes.
Una de las más mencionadas ha sido la del Gabinete de Comunicación Estratégica, que, algunos dicen, favorece al candidato del PAN, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, y otras, en su misma temporalidad, a Baltazar Hinojosa Ochoa, fortaleciendo la tesis del columnista de que las encuestas a la opinión pública se convierten en un excelente medio para persuadir el voto y no para reflejar realidades.
Dicen los mal intencionados que los resultados en éstas –las encuestas- se manejan de acuerdo a quien firma el cheque de la misma encuesta, porque nunca nos muestran los testimonios científicos, y es muy fácil decir que vamos ganando o perdiendo, según sea el caso.
La única y verdadera, ágil y valedera encuesta se dará a conocer en sus resultados cuando la gente vaya a votar y tengamos el resultado oficial. Antes, todo son conjeturas.
Pero a decir de algunos politólogos, los candidatos no han sabido llegar a la gente, porque nos venden ideas trilladas, ya tostadas por otras campañas, y eas muy natural, considerando que quienes se ostentan como estrategas electorales son los mismos de siempre, con los mismos asuntos, vicios y ocurrencias, sin tener nada que demostrar que valga la pena, y vendiendo una imagen ya trillada.
La ciudadanía no acepta los amontonamientos en los cruceros, donde decenas –¿cientos?- de jóvenes se acumulan en masa, sin forma ni idea, agitando banderas de uno u otro candidato, y pretendiendo que esa sea la campaña popular, de penetración, cuando lo que han logrado es una serie de mentadas de madre, molestias a los automovilistas y riesgo en la integridad de los jóvenes participantes.
Lo que la gente critica es que un grupo de jóvenes que, se supone, son el futuro de nuestro México, se quieran ganar unos pesillos agitando banderas, algunos, sin conocer siquiera al candidato o la ideología del partido al cual deben sus pesitos para poder, en sábado, comprar su “six” y convivir con sus amigos.
Podría verse algo mejor en las campañas, y dejar también la bandera que nadie ha cumplido en casi quince años y que es garantizar seguridad a la nación: no al estado o al municipio, sino a un México dolido y vilipendiado, herido y agonizante.
Cada gobierno estatal y municipal ha tenido sus pros y contras, y no es bueno tomarse de ahí para pretender ganar unos comicios: hay que proponer con la certeza de que crea la gente realmente que vamos a cumplir, y no nos suceda lo de siempre, que vemos un grupo de ricos cada sexenio, y cero avance en casi todos los rubros.
No deben olvidar los “estrategas” –así se les llama ahora a esos- que las redes sociales, demostrado está científicamente, tienen un impacto determinante en los resultados electorales, porque son producto de la getne que vive a diario lo bueno o malo de una entidad, y que sufre o goza lo que tenemos y lo que somos, sin demagogias, sin boletines, sin ocultar información y una realidad que todos palpamos a diario y que nos quieren hacer ver como ciegos que no vemos, diciéndonos que somos la primera sucursal del paraíso.
No es así, y aunque los panfletos oficiales nos muestran una bonita cara, la gente, el pueblo, la sociedad se queja amargamente a diario en sus redes sociales, donde no hay convenio o acuerdo económico capaz de frenar la antipatía o simpatía que pudiera haber por alguien o un partido en concreto.
Ya no nos dan atole con el dedo tan fácilmente, a pesar de esos grupos que juran lealtad y brincan rabiosos agitando banderas y gritando vivas, en aras de ganarse el taco y el refresco del día.
Porque para eso, son muy buenos: para dar lo típico a cambio de un alarido o porra a favor…