La difícil tarea de legislar

Ya nos demostraron que cuando se quiere se puede, y cuando se es deficiente, aunque haya todo el apoyo del mundo no se podrá tener ni hacer nada.

La actual legislatura tamaulipeca nos ha dejado una enorme y satisfactoria sorpresa, en el sentido de que tuvieron mucho tiempo para trabajar en aras de darnos gusto a los ciudadanos y no por caprichos, sino por necesidades que se tienen que enfrentar tarde o temprano, pero que tienen que tener una figura legal. Esa es la función del diputado.

Ramiro Ramos Salinas es un joven político que sabe lo que es trabajar por los demás: desde su posición en el Congreso de Tamaulipas nos mostró lo que se puede hacer cuando se dedica la gente a cumplir con sus encomiendas. No es cosa del otro mundo: Ramiro lo único que hizo fue responder a la confianza de los tamaulipecos, y pese a haber llegado en forma distinta, demostró que tiene interés en aprovechar la oportunidad de servir a los demás, cualidad muy difícil de encontrar hoy en día, y de la que adolecen muchos o casi la mayoría de los servidores públicos versión nuevo milenio, es decir, los nuevos, los que se han hecho ricos sin trabajar.

Pero como Ramiro, podemos afirmar que casi todos los diputados trabajaron fuertemente en pro de nosotros; un caso muy bien ejemplificado lo tuvimos con Ricardo Rodríguez, diputado por Victoria, quien ha hecho una gestión muy interesante y ha sumado esfuerzos: sabemos que tiene compromisos con profesionales de la medicina que han entregado su talento y conocimientos, y beneficiado a cientos de personas. Esa es la función por la que ganan muy bien, y no es malo que lo hagan cuando cumplen con su verdadera misión política y social.

No esos que se la pasan criticando a los demás, durmiendo en su curul y levantando el dedo únicamente, para obedecer ciegamente las indicaciones del “patrón”, como dicen ellos.

Se ha logrado dar una distinta visión a un Congreso que urgía cambiar de reputación, y que desde la perspectiva social lo ha logrado y con creces. Gracias a la disposición de muchos de sus integrantes, pudimos saber que existen aún personas con dignidad y profesionalismo.

Ahora, faltan los temas que la ciudadanía exige se mejoren desde su acuerdo y ley, para que se pueda aplicar en la vida real.

En ese sentido, recordamos que hay una iniciativa ciudadana en ciernes, que tiene como objetivo principal el cambiar algunas estructuras de la Ley General de Salud, para hacerla más sólida, más fuerte, que se pueda cumplir cabalmente y proporcione aún más protección, pero que, por otro lado, no sea solapadora de irresponsables que solo exigen que el gobierno les de sin aportar nada a cambio.

Una ley es para normar algún proceso o situación y no para darnos lo que queramos.

Insistimos mucho en ese rubro, porque quien vive con diabetes requiere mucho apoyo en medicamentos e insumos, pero si no hace nada por cuidar sus niveles de glucosa y evitar complicaciones, l o único que sucederá es que costará muchos miles de pesos, y no se vale que se tenga que pagar por alguien que no quiere cuidarse.

Es por eso que la legislatura actual dejará una importante tarea a nuestros diputados que llegarán dentro de unos meses al Congreso local, y entonces, deberán dejar a un lado proyectos y campañas y hacer lo que sus antecesores: hacer leyes para que vivamos mejor, y se cumpla lo necesario para que en la entidad podamos contar con una atención integral total en materia de salud, mejor educación, estricto cumplimiento a la ley de tránsito, y que propicien que no haya tanto automóvil ilegal, o de otra forma, que se castigue severamente a las autoridades que solapan esas arbitrariedades.

Finalmente, los diputados están para hacer leyes, y el Ejecutivo, para hacer que se cumplan.