Compromisos, palabras empeñadas, promesas por cumplir, estrechar de manos, abrazos, selfies y bailes en todo el estado, son las recurrentes en estos cierres de campaña. Sobre todo en las cabeceras de municipio y cabeceras de distrito donde convergieron los candidatos a la presidencia municipal y a la diputación local.
Los cierres de campaña desde el viernes pasado los empezaron a dar los candidatos a ocupar un puesto de elección popular, porque los momentos proselitistas llegan a su fin, según el calendario electoral.
Las campañas que ahora cierran, tuvieron como objetivo principal difundir programas de trabajo en la gestión por la que compite y, de esta forma, ganar simpatizantes para que voten por ellos, ya como gobernador, diputado local o presidente municipal.
A quienes, financieramente hablando, les ha ido muy bien y les irá mejor, son a los grupos musicales y artistas que en este momento tienen los rating más altos en las preferencias del público, porque ello garantiza una audiencia -aunque no toda electoral- muy amplia.
Los cierres de campaña tendrán su categoría, pero lo más seguro es que en los ejidos, ranchos y rancherías, así como en los centros de población, por lo menos habrá un equipo de sonido que amenice un baile gratis, a favor de un candidato, ya a diputado, ya a presidente municipal, ya a gobernador.
Los cierres de campaña más movidos y con artistas conocidos en el mundo del cine, la radio y la televisión, tanto nacional como internacional, serán los más privilegiados. Es decir, irán con los ‘grandes’, a los municipios con mayor número de electores.
El gran temor y la gran confianza de quienes participan directa e indirectamente en la política partidista del estado, se llama abstencionismo, que es ése fenómeno social que obliga a los votantes a omitir su voto en las urnas.
Temor porque el ciudadano no vote. Porque el mexicano de 18 años y más, no acuda a las casillas para dejar su sufragio. Por el lado contrario, confianza, porque ése enemigo de la participación ciudadana haya fracasado y finalmente el ciudadano ejerza libremente un derecho.
El abstencionismo es una decisión propia, individual. Es el impedimento que se autoimpone el ciudadano, para no emitir el sufragio que le otorga la constitución local del estado.
Las razones de no hacerlo pueden ser varias, desde el hartazgo en la forma de gobernar de un partido, hasta el no convencimiento de los candidatos postulados.
Desde luego que también influye para el abstencionismo, la desconfianza popular porque el voto no sea respetado y se imponga al preferido por las autoridades.
Los especialistas en temas electorales aseguran que en el abstencionismo no se descarta la amenaza física o psicológica.
La verdad única es que esta elección 2016 estará conjugada de una verdadera competencia, sobre todo, en lo que se refiere a la Silla Grande del 15 Hidalgo en la capital cueruda, la del gobierno de Tamaulipas.
Los que realmente son contendientes son el PRI y el PAN, que según los pronósticos propios y nacionales, serán los partidos políticos a vencerse y, como lo he venido asegurando en anteriores colaboraciones, esta elección terminará en tribunales, porque descarto la idea de que Baltazar Hinojosa, o García Cabeza de Vaca, acepten el triunfo del otro.
En términos generales, los pronósticos sobre los resultados del PRI, en esta contienda, son halagüeños en la mayoría de los municipios y distritos electorales, sobre todo aquellos que tienen mayor número de electores.
Quedó en penumbra tricolor los tres municipios presumiblemente azules, Hidalgo, Villagrán y Mainero, porque finalmente no se supo que hubiera suplencias de los tres retirados de la contienda. Lo que supone, al no haber anulado la elección para presidentes municipales, serán para otro partido y la lógica dice del azul.
Lo que trascendió fue que el Tribunal Electoral aceptó el retiro de la candidatura tricolor, aunque la Fiscalía Especializada para los Delitos Electorales (FEPADE), deshecho la acusación tricolor relacionada con la delincuencia organizada.