Análisis de la derrota

0

El mexicano, incluyendo a los tamaulipecos, admiramos el ingenio y rapidez mental con la que se idean cosas y situaciones que ponen en evidencia un hecho.
La mejor muestra es el cúmulo de ‘memes’ y videos que circulan en las redes sociales haciendo alusión a las vicisitudes recientes y para estar a tono, el tema puede ser la elección del cinco de junio pasado.
Muchos ‘memes’ y videos graciosos y no pocos hasta ofensivos, se han referido a los perdedores-ganadores de la contienda.
Sin embargo, referirse a la derrota, desde el punto de vista empírico, es hablar en el vacío, porque la parcialidad de quien emite su opinión siempre quedará traslúcida en los conceptos que expresa.
La ciencia en cambio tiene la facultad de ser imparcial en sus juicios y contrasta los puntos de vista de los actores para llegar a conclusiones válidas que realmente expliquen los motivos del fenómeno, sea cual fuere su enfoque metodológico.
La vivencia electoral que sucedió en varias entidades del país, permiten el análisis de situaciones generales y específicas donde se han obtenido coincidencias entre los estados y por el lado contrario, también discrepancias.
Una de las conclusiones generales es que las elecciones del 5 de Junio reconfiguraron la distribución del poder político en los estados donde hubo votaciones para gobernador, principalmente.
Un análisis formal publicado por el Centro de Investigación para el Desarrollo, AC., (CIDAC), que preside Luis Rubio, en la Ciudad de México, afirma que los ciudadanos ejercieron un voto de castigo severo a las malas administraciones salientes, por lo que la elección quedó señalada por un cambio.
Precisamente la ciudadanía de estas entidades votó, no en contra del PRI, sino por una alternancia en el poder. Una extrañeza es que el voto diferente al tradicional, se dio en entidades eminentemente fieles al tricolor.
En las palabras escritas y habladas, pero también en los silencios, se leen expresiones de “…acusaciones de corrupción, enriquecimiento ilícito y desvío de recursos, aunadas a los bajos índices de aprobación gubernamental…” afirma CIDAC.
Desde luego que el tricolor partido fue el más afectado por el voto del domingo pasado, pues perdió -hasta el momento- 6 de los estados que gobernaba: Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz.
En estados como Tamaulipas, Durango, Quintana Roo y Veracruz, por primera vez en más de ochenta años de su vida institucional, un partido ajeno al Revolucionario Institucional consolidó su triunfo.
Y desde luego que les dolió y mucho, a los militantes y simpatizantes de la camiseta tricolor, no solo por la pérdida del poder político, sino porque se sintieron traicionados por su misma gente que votó en su contra.
Una línea de investigación que también señala el CIDAC, es la de “administraciones deficientes”, porque el actuar de algunos gobernadores dieron testimonios de sus privaciones, lo que sirvió como oro a la oposición.
Ésos actuares equivocados, sirvieron a los contrarios al PRI para hacer promesas de campaña y que les otorgaron ventaja en las urnas. Una vez ganada la elección, esas promesas se podrían convertir en metas de trabajo y éstas a su vez, pondrían a prueba su capacidad para responder los intereses de la ciudadanía que los favoreció con su voto.
En relación a las compañías encuestadoras, el Centro de Investigación para el Desarrollo no da la confianza plena, porque asegura que en la elección presidencial del 2012, quedaron dudas por los resultados sorpresivos.
La reconfiguración del poder político no es simple, porque no sólo se dará en los estados que alternarán el poder, sino también al interior de los partidos.
El PRI perdió de un tajo su liderazgo al ganar sólo 5 de 9 gubernaturas.