Reynosa Tamps….Como sucedió con Vicente Fox en el año 2000 en aquella elección de la primera alternancia en México que en un proceso electoral sin precedente logró vencer al PRI y acabar así una hegemonía partidista de 70 años. Francisco Javier García Cabeza de Vaca asume y comprende su lugar en la historia política de Tamaulipas. El 5 de junio pasado en otra elección histórica para el PAN acabaron con el patrimonio político del PRI que por 86 años mantuvo en Tamaulipas. Y como con Fox. García Cabeza de Vaca utilizó la estrategia del hartazgo social y ante el abandono en que estaban sumidos los tamaulipecos, solamente contribuyó a dar el empujón final a un sistema que anacrónico y envejecido se cansó de gobernar.
Así inició su campaña García Cabeza de Vaca, mientras el priísta Baltazar Hinojosa se apoyó en la ancestral movilización de miles y enviar las fotos a los medios rodeado de multitudes. El candidato del PAN fue al municipio de San Fernando y ahí frente a las familias agraviadas por la inseguridad, sembró la esperanza y comprometió combatir la inseguridad y el abandono. La semilla germinó y se propaló.
Y así fue transcurriendo, el candidato panista se convirtió en su propia estrategia de campaña. Ante el recurrente desdén de la dirigencia nacional del PAN que estaba fascinado en Chihuahua con Javier Corral Jurado, José “El Güero” Rosas Aispuro en Durango o Víctor Serralde en Veracruz, contadas fueron las ocasiones en que Ricardo Anaya Cortes respaldó a García Cabeza de Vaca, optando por traer a las figuras estelares del panismo como Felipe Calderón, Josefina Vásquez Mota y Margarita Zavala.
La campaña fue trazada y coordinada personalmente por Cabeza de Vaca, quien aprovechando la indolencia del gobernador del estado, supo capitalizar y adherir a su proyecto a esos miles de hartados y sentidos con un sistema que en el peor de los casos no solamente los había abandonado ya, sino que también seguía sangrándolos y afectando en sus inversiones.
Las últimas semanas fueron decisivas para el proyecto del panista. Aquel que hace 11 años ya había fundado la alternancia en Reynosa al vencer al PRI por primera ocasión en su historia y darle al PAN su primer gobierno municipal.
La mira estaba puesta ahora en Tamaulipas y el efecto de su estrategia surtió efecto. Su “tracking” político lo mantuvo inmaculado frente a los ataques en las redes sociales y medios de comunicación, condujo en forma impecable su elección y el domingo 5 de junio solamente la historia sabía la página que comenzaba a escribirse.
En esa elección. De acuerdo a los resultados electorales computados y validados, no solamente se expidió un acta de defunción a un sistema político que en forma absoluta gobernó la entidad por casi 90 años. Fue el fin de una época trazada y forjada en el clientelismo en la dadiva, en la confianza que solo el poder otorga. Se apostó a la sumisión al olvido y al desdén e indiferencia que brinda la comodidad de una oficina y que se creyó invencible. Pero la historia también a ellos los alcanzó.



