Partidocracia enfermiza

Héctor M. Capello es un investigador que presta sus servicios en la Universidad Autónoma de Tamaulipas; su currículum como tal es impresionante, y sus aportaciones científicas son conocidas en el mundo entero.
Este miércoles tuvimos oportunidad de disfrutar de un maravilloso programa de radio, por la emisora de la UAT: Radio UAT, donde Patricia Padrón realizó la entrevista a tan especial personaje.
Si usted no lo escuchó, realmente se ha perdido de una verdadera joya del análisis político actual, y pida a la dirección de Radio UAT que por favor la repitan y nos den oportunidad de volver a compartir los razonamientos del doctor Capello.
En uno de los muchos temas que tocó, se refirió a la llamada “partidocracia”, que no es más que una definición de una actividad que llevan a cabo un grupo de personas que a costa de los demás se han enriquecido sin importar el daño patrimonial que han hecho a su sociedad, su estado o su nación.
Comenta Capello la forma en que se han olvidado de servir, y para ejemplo, vemos a nuestros senadores que han votado contra la llamada ley 3 de 3, y que es un reclamo popular: como no les conviene a ellos y sus cómplices de partido, han congelado la iniciativa por parte del PRI, cuando se supone que son los voceros de una sociedad agraviada que, ya hace unos días les quitó todo el poder con que se manejaban, y va por más.
No entendieron, no captaron lo que la gente quiere, y que estamos ya cansados de ver esas lujosas camionetas con niños hijos de funcionarios y miembros de partido en las escuelas privadas o en centros comerciales; no han captado que el nuevo gobierno quiere ser una administración conciliadora, pero que será enérgica en la revisión de cuentas, y seguros estamos que más de tres podrían irse a radicar a Tamatán, allá donde los motines son cosa de muchos días al año.
Capello hace una descripción muy atinada del sistema político que nos aqueja y nos perjudica, y la manera en que la ciudadanía ha quedado harta de los excesos e insultantes medidas antipopulares, de los desplantes de unos cuantos que debieron servirnos y se sirvieron, de los que no supieron lo que tenían y mataron a la gallina de los huevos de oro.
También, habla un poco de la necesidad de nuevos cuadros, de nuevos políticos: tenemos años –décadas- manejando los mismos nombres y cuando hablan de renovación hablan de sus hijos, sobrinos o nietos. Eso ya no lo quiere el votante y ha demostrado su fuerza en la elección pasada.
Maneja el excelente investigador universitario la existencia de tres clases de tamaulipecos: primera, segunda y tercera, ubicando en el extremo a los del poder, los que se han hecho insultantemente millonarios robando a manos llenas ante la indiferencia de muchos, y en el otro extremo, los ofendidos, los que no tenemos oportunidad de vivir dignamente porque todo se queda en unas cuantas cuentas de pocas familias.
Aunque no sabemos si primera y tercera es por el capital humano o por la podredumbre con que viven.
Cierto, se van muchos, pero se van a vivir al extranjero con el dinero que se llevan de las arcas tamaulipecos y eso es el primer reclamo que habrá de enfrentar el gobernador Cabeza de Vaca: una minuciosa revisión de esas cuentas y la solicitud de congelamiento de bienes de estos vividores que nos saquearon, y podría –y debería- revisar al menos dos décadas de administración.
Con toda honestidad, los tamaulipecos merecemos que se ponga orden y se frenen los últimos chispazos de ratería que vivimos.
Cuando una entidad muere lentamente por falta de infraestructura, tenemos que soportar el que se esté techando el estacionamiento de la Unidad gubernamental, aquella que la gente conoce como “·el águila de Geño”.
¿No era más importante arreglar las calles y semáforos, escuelas y mobiliario que los techitos éstos? Prioridades, señores, prioridades. O: ¿Quién decidió éstas obras y cuando se concursaron? En fin. El programa de Paty Padrón, Platiquemos, de Radio UAT, bien vale la pena escucharse detenidamente.