Grandes expectativas surgen en torno al gobernador electo de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, quien en los próximos días iniciará una gira de agradecimiento por la entidad, y de paso, dar una posible luz verde a quienes pudieran integrar su gabinete al iniciar su mandato el uno de octubre próximo.
Y es que los panistas que estarán en el gobierno, tanto estatal como en los municipios donde ganaron, tienen que reconocer que no cuentan con los suficientes militantes y simpatizantes como para llenar los enormes huecos que dejarán los priistas que se van, por lo que pienso que entre los priistas que salieron por voluntad propia, los traidores y los que siendo del PRI simpatizaban con los ‘Vientos de Cambio’, habrá quienes serían llamados a formar parte de los gobiernos panistas, los que sin duda alguna deberán estar bajo la lupa.
Se habla de que la aún alcaldesa de Matamoros sería llamada por Cabeza de Vaca para integrarse a su gabinete, pero creo que sería un muy grave error tomarla en cuenta, toda vez que durante la campaña trató de bloquear al senador con licencia, ya que ella quería ser la candidata.
Lo mismo ocurre con el alcalde de Nuevo Laredo, Carlos Cantúrosas, quien empecinado en el loco sueño de haber querido ser el candidato, hizo hasta lo imposible y lo impensable para boicotear la nominación de Cabeza de Vaca, al grado de ordenar a sus medios de comunicación aliados, a no publicar nada de las giras que hizo a esta frontera, y de decir de manera pública, que el entonces candidato a gobernador era un personaje sin importancia. ¿Ahora que será el gobernador, dirá lo mismo?
Claro que no, y al igual que muchos funcionarios y personajes diversos, que antes lo negaban y vituperaban, ahora se han sumado a la alternancia cabecista y gritan a todos los vientos ‘Todos Somos Cabeza de Vaca’. Qué ironía ¿no?
El que Cabeza de Vaca pueda considerar a Carlos Canturosas como su aliado o como posible secretario estatal, sería un gran error, porque hasta donde tengo entendido y que fue dicho por gente cercana al alcalde, las diferencias entre CCR y Cabeza de Vaca no se han limado, por lo que entiendo que una vez que asuma la gubernatura, el Senador con licencia pondrá orden en donde no lo hubo y en donde no lo hay, y Nuevo Laredo está en su mira.
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Además, creo que a CCR no le conviene irse a ciudad Victoria, ya que le ha vendido a los ciudadanos y a los mismos panistas, incluyendo al alcalde electo de esta ciudad, Enrique Rivas Cuellar, de que gracias a él, a Canturosas, el PAN ganó las elecciones, lo que es una gran mentira, ya que Rivas ganó Nuevo Laredo gracias al trabajo y a la imagen de Cabeza de Vaca, sumado a una aceptable campaña en esta ciudad.
Por lo tanto, debido a la gran ambición de CCR, es probable que una vez que deje el cargo y lo asuma Rivas Cuellar, trate de ser su sombra y le recuerde a cada momento la mentira de que gracias a él, Rivas ganó la alcaldía.
Por ello es que de inmediato el nuevo gobernante deberá sacudirse esa mala sombra de CCR y gobernar por ‘muto propio’, para convencer a los ciudadanos de que su triunfo no fue una mera casualidad, y hacer a un lado ese trillado cuento de que en Nuevo Laredo se vive el cambio, e iniciar con su equipo de trabajo el camino hacia ese cambio que no se ha visto hasta el momento, ya que lo que existe en la ciudad es solo la continuación de un trabajo priista inconcluso.
¿Porque? Simplemente porque esta administración tiene muchos priistas, y la que viene, estará integrada por panistas y por priistas, y si no, habrá que echarle una vista a la planilla de regidores, en la que la mitad de ellos son priistas, además de los próximos diputados Brenda Cárdenas y Carlos de Anda.
Pero bueno, con esos antecedentes es probable que CCR quiera cobrarle la factura a Rivas al decirle que querrá ser el candidato para el 2018, lo que sin duda, de darse esa posibilidad ocasionaría una pronta fractura entre ambos personajes, lo que vislumbro como algo ya inevitable, debido a que a CCR no le conviene ni una secretaría estatal, ni una senaduría, sino repetir en el 2018, algo que Rivas no estaría dispuesto a soltar, ya que él sería el candidato natural, por aquello de la mentada reelección, es decir, que el próximo alcalde podrá reelegirse por otros tres años más, para sumar 5 años de mandato, ello en caso de que pudiera ganar las elecciones del 2018.
Pero lo que es casi un hecho es que Rivas tendrá que romper con CCR lo más pronto posible, para crear un gobierno de alternancia real, y no el remedo que tuvimos estos tres años con el actual alcalde.
A Rivas se le presenta la gran oportunidad de convencer a los ciudadanos de que su triunfo no fue fortuito no obra de la casualidad, pero para ello deberá trabajar en la creación de un proyecto realmente ciudadano, y de un gobierno abierto, transparente y ciudadano, de otro modo, podría caer en la inercia política que tanto daño le hizo a la ciudad con CCR al frente.
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El nerviosismo y la desesperación están haciendo mella en cientos de trabajadores estatales y municipales de la actual administración priista, debido a la incertidumbre de no saber si seguirán laborando cuando llegue el nuevo gobierno, o serán despedidos.
Lo correcto sería que se quedaran los más eficientes, porque al fin y al cabo son personas que trabajan por necesidad, y no para caerle bien a un candidato o a un partido político. Ellos acuden a trabajar porque tienen familias que dependen de ellos y de ellas, y lo justo sería que se hiciera un balance de quienes son los trabajadores que dependen de este empleo estatal y priista, y que no ocurra lo que en Nuevo Laredo hizo el alcalde Carlos Canturosas al iniciar su gobierno; echó a la calle a casi tres mil trabajadores solo por haber trabajado para una administración priista.
Hasta mañana
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