Nuestros bomberos

Dentro de lo que cabe, somos afortunados los que vivimos en la capital del estado de Tamaulipas, porque se registran pocos incendios en nuestras colonias; los muy pocos eventos son pequeños y afortunadamente no hemos tenido alguno de gran dimensión, fuera del que se registró hace años en Plaza Campestre, pero que, independientemente de los resultados, no resultó ser tan grande, gracias, entre otras cosas, a la muy oportuna intervención de los bomberos, el heroico cuerpo de bomberos de Victoria.
Son pocos los elementos y poco el equipo con que cuentan, pero, insistimos, afortunadamente no hay muchos eventos de ese tipo en la capital y sus alrededores.
En ese sentido, entendemos que requieren equipo más moderno y unidades que no estén tan desvencijadas, aunque hay que reconocer que se acercaron un poco –muy poquitititito- con lo que se compró recientemente.
Lo que no nos parece adecuado es ir a algunas partes de la ciudad a resolver asuntos y ver en los cruceros a los elementos del Heroico Cuerpo de Bomberos “botear”, es decir, pedir limosna, dádivas, cuando, por una parte, debiera la autoridad estar pendiente y consciente de su importancia, y por otra, los ciudadanos que tienen forma de hacerlo, hacer conativos para ellos que, finalmente, serán deducibles de impuestos, pero al menos aseguramos que el dinero llega al material que requieren.
Son seres humanos con una enorme capacidad de sacrificio y preparación física, intelectual y técnica para hacer frente al fuego que se llega a presentar, y en ese sentido, bien vale la pena, en primera instancia, un reconocimiento sincero por su valentía y existencia, y en segunda instancia, no menos importante, apoyarles o exigir a la autoridad que dejen un poco de dinero para los bomberos.
Realmente nos debería dar vergüenza el no apoyar a estos elementos que por salarios bastante indecorosos arriesgan su vida en todo momento por los demás.
Puede alguien decir que finalmente es su trabajo, pero nadie los tiene jugándosela en todo instante, desde que salen del cuartel hasta que apagan el incendio.
Y además, no es justo que estén boteando en las calles como adolescentes de reinado, para que se les pueda completar para chamarras especiales, cascos o algún otro equipo que requieran.
Por lo anterior, somos de la idea de que la autoridad municipal debe jugársela con ellos y apoyarlos, y la autoridad estatal también debe “entrarle con su cuerno”, y propiciar que estén bien equipados, que no les falte nada, y que cuenten con lo necesario para tranquilidad de todos nosotros.
Y podría establecerse un patronato que procure que no les falte nada, ya que, tenemos que entender perfectamente la importancia que tiene el contar con un buen cuerpo de bomberos, lo requerimos, y además, sería muy loable el ver que se les pueda capacitar de mejor forma.
Tenemos la idea de que existía el famoso patronato, sin embargo, nunca vimos si funcionó como tal, pero es una buena idea el conformar un nuevo patronato con quienes tengan real compromiso con su sociedad y deseen participar.
Y bueno, buscar que los donativos que la gente pueda hacer sean deducibles de impuestos, porque eso es un buen atractivo para los comerciantes, industriales o empresarios, ya que su dinero saben donde está, y además, les permite cumplir fiscalmente.
Claro, es una propuesta, pero sí pensamos que es inhumano que estén con las temperaturas de Victoria, en las esquinas, los cruceros, como pordioseros, cuando la verdad sea dicha con todas sus letras, cada uno de ellos se convierte en un auténtico héroe, al salvar una vida, una casa, un patrimonio.
No los dejemos solos, por favor, y hagamos algo por ellos.