La carta

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Desde la semana pasada en las redes sociales circula un documento firmado en primera instancia -si esto es verdad- por el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y varios personajes de la política nacional, el mundo de las letras y el arte, así como organizaciones sociales.
Por considerarlo de mucha importancia, transcribo algunas líneas que dan idea de la reflexión que en conjunto hacen este notable grupo de mexicanos.
El mensaje está dirigido a tres políticos y una organización: Al presidente Peña Nieto, a los Secretarios de Gobernación y de Educación Pública; y a los integrantes de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación.
El tema central es por los hechos suscitados en Oaxaca y otras entidades del país, donde los maestros están manifestando el rechazo a la reforma educativa, pero con mayor acento a la represión de la que son víctimas.
La primera parte del escrito se centra en el “…conflicto de amplias dimensiones que ha afectado a los educandos y a la condición misma de la educación nacional, y ha involucrado también a diversos sectores de la población en el país en una escalada de confrontación e inestabilidad.”
En forma muy categórica los firmantes del texto sentencian que “La violencia debe cesar de inmediato.” Y proponen franca y llanamente tres puntos básicos.
“1.- La suspensión temporal de las medidas derivadas de las reformas que se han mencionado. Entre una de las principales, las relacionadas con la evaluación o la no presentación de la misma, así como también la liberación de los detenidos, directa o indirectamente, por las mismas causas.
2.- La regularización de las actividades docentes en todo el país.
3.- Consideramos que la suspensión temporal que demandamos, además de ser un inicio para la reducción de la confrontación, tendría que propiciar, y a la vez constituir, el marco de referencia para el análisis de fondo de las causas del conflicto.”
Cárdenas Solórzano es claro en su planteamiento mediador, no llama la atención sobre el responsable de qué. Simplemente pide a las partes cese el hostigamiento -vía exámenes a maestros- y la reanudación de la tarea docente.
La postura del ingeniero Cárdenas me parece es la más acorde en estos momentos para encontrar un punto de equilibrio entre los maestros miembros de la CNTE y el gobierno federal, sobre todo porque maestros antes pacíficos, están manifestando su inconformidad, pero ahora en todo el país.
No se trata de minimizar a nadie en el conflicto, porque verdaderamente pierden todos, desde los tres niveles de gobierno, por su incapacidad de gobernar y los mismos maestros al no cumplir su misión de educar.
Desde luego los escolares, la población en general y el comercio local, sobre todo cuando se ven amenazados por los eventuales cierres de carreteras, terminales aéreas y la privación en abasto de alimentos y combustibles.
El turismo por ejemplo se ha visto muy afectado porque los extranjeros y nacionales no quieren arriesgarse este verano en la Fiesta de la Guelaguetza y prefieren no reservar o cancelar por el temor a los conflictos de la CNTE o la represión del gobierno.
El documento referido hace hincapié sobre la reforma educativa que ha generado un conflicto mayúsculo el 19 de junio pasado en donde se perdieron vidas humanas, de al menos ocho personas. Hechos que han conmocionado a la Nación y al mundo.
El conflicto crece en medio de la tensión que por razones diversas atraviesa al territorio nacional.
Con acciones policiales no se resolverá nada y permanecerá latente si no se abordan las causas de fondo. Como opina Cárdenas Solórzano, “…la única vía democrática es el diálogo, ahora que aún es posible.”
Sobre el tema, en Tamaulipas se identificaron del jueves al viernes movilizaciones de maestros en las ciudades de Tampico-Madero-Altamira; Mante; Victoria; Matamoros; y Reynosa. Lo mayúsculo quizá fue el cierre por casi una hora en la carretera Victoria-Monterrey a la altura del Tomaseño, Hgo.