Es muy lamentable lo que Oaxaca y sus habitantes están viviendo cuando nos enteramos que el cierre de carreteras está llevando a la población a una muy aguda escases de alimentos y combustibles.
Sin embargo, no espere usted leer en este espacio lamentaciones contra los profesores y su lucha contra la reforma educativa peñista, que por cierto, con los anuncios del alza en el precio de las gasolinas nos reafirma la idea de los errores presidenciales en las reformas.
Los maestros son culpables de tapar agujeros en las escuelas… y no me refiero a los espacios físicos abiertos en techos, paredes o pisos, me refiero a los que ‘tapan’ con acciones fuera de su obligación laboral.
¿Se ha puesto usted a pensar en la distribución e implementación de espacios temporales del profesor para solucionar las emergencias dentro de la escuela?
Pudiera iniciar por cuestiones de oficina, cuando no hay tinta para imprimir… el maestro la compra y cumple así con lo que se pide. El gasto no es reembolsable. Es culpable el maestro porque si no hay material de aseo, lo consiguen para que la escuela esté limpia.
Si falta el personal de aseo, los maestros junto a sus alumnos se ponen a barrer y trapear; si faltan los vidrios, focos o material para reparar, hacen rifas o salen a pedir por la comunidad a alguien que se ‘apiade’ para donar lo que hace falta.
Los maestros de vez en vez compran tela y hacen cortinas para las aulas o manteles de los escritorios; cooperan con los inspectores, jefes de sector o departamentos en sus gastos de escritorio, renta, luz, teléfono, etc. Tampoco nadie se los repone.
Muchas veces los maestros son gestores o de plano compran pintura y más de una vez pintan fachadas, muros, aulas y mobiliario. Además su familia les apoya desde sus padres y/o maridos, también colocan pizarrones o resanan paredes, ponen estantes.
Los maestros son culpables porque envían solicitudes de donación de material eléctrico, de aseo y limpieza, de escritorio, etc., y muchas veces hasta para uniformes escolares.
Los maestros son culpables de ver a niños sin zapatos y buscan en su familia donadores de un par.
Los maestros son culpables de pagar a la cooperativa escolar lo que los niños no venden; también sacan fotocopias para los niños que no tienen libros, las pruebas de conocimiento y las circulares de la SEP.
Los maestros son culpables de usar su propio celular para llamar a los padres que olvidaron ir por sus hijos y hasta se quedan después de la hora oficial de salida esperando para que los recojan.
Los maestros son culpables de secar el agua de las goteras en los techos, sacan piojos, amarran agujetas, limpian mocos, limpian excremento o vómito, apapachan, dan cariño cuando un niño mocoso le besa la mejilla.
Sin ser parte de la relación laboral, los maestros son culpables de llevar golosinas para el día del niño, lo mismo que en vísperas de la navidad, del fin de año, o de hacer cooperaciones para darles un lonche a las mamás el 10 de mayo.
Esto y más, hacen los maestros de la escuela primaria y del jardín de niños. Seguramente olvidé otras cosas de las que hacen los maestros. Lo malo es que en esta administración presidencial la política contra su labor es insistir que son ‘burros’, ‘que no saben’, que ‘son flojos’, que ‘se niegan a evaluar’, que si no pasan las tres exámenes van a dejar de ser maestros y pasarán a ser empleados administrativos.
Los maestros son culpables de haber abrazado una profesión que en tiempos pasados implicó respeto, pero que en este nuevo siglo, en los últimos tiempos, hay campañas mediáticas empeñadas en el desprestigio de una profesión, de origen muy noble.
Al maestro de México lo han acusado de ser el responsable del retraso educativo en el país, aunque de todos es conocido que el maestro de escuela, el que está frente a grupo… replica lo que el mismo estado le entrega.
El maestro es culpable de las exigencias actuales porque ha perdido la vergüenza de pedir prestado para su almuerzo, para las copias fotostáticas, impresiones o renta de internet, la renta de su vivienda, su pasaje, etc., y después de todo lo amenazan con echarlo del aula. Sí el maestro es culpable de ser maestro.