El gremio magisterial de Tamaulipas pacientemente espera los tiempos en que será renovado el Comité Ejecutivo de la Sección 30 del SNTE. Aunque el más llamativo es el cargo de Secretario General, todavía ocupado por el mantense, Jesús Rafael Méndez Salas.
Son muchas especulaciones sobre la fecha del congreso seccional. Lo cierto es que aunque los tiempos se cumplan en octubre próximo, es la secretaria de organización del SNTE quien lanza la convocatoria respectiva y ésta no lo hará sin aval de Juan Díaz de la Torre.
Los maestros de Tamaulipas saben que México es quién determina los tiempos, aunque los estatutos sean claros. Lo que significa que es la determinación del jalisciense Juan Díaz la que señale cuando y donde.
Arnulfo Rodríguez Treviño, El Señor de Villagrán, como secretario general de 30, planteó al CEN del SNTE que el congreso seccional donde entregaría ‘el poder’ fuera en Nuevo Laredo, su casa, porque los mecanismos de control ahí estaban sin contratiempos, lo que facilitó la elección de Jesús Rafael, aunque llegado el momento éste no cumpliera su compromiso de la diputación por el PANAL para Arnulfo.
En este tenor, cuando Arnulfo Rodríguez exigió el cumplimiento de la palabra empeñada, el nuevo secretario general de la 30, se limitó a contestar que eran instrucciones centrales.
Esta vez, como siempre, el deseo de los maestros de Tamaulipas es seleccionar a un profesor docto en las inquietudes docentes y de los trabajadores auxiliares de la docencia. Urgen de un personaje en la secretaría general menos soberbio y más entregado y comprometido con su propio gremio.
Los maestros de Tamaulipas ya no quieren escuchar que El Comité Ejecutivo Nacional determina… son los maestros del estado y no las autoridades centrales quienes deben señalar el camino.
Esta postura recuerda las respuestas mediáticas de Rafael Méndez cuando se le cuestionaba sobre su estancia como diputado federal o como secretario general de la 30 y la respuesta siempre fue “…lo que me indique el Comité Ejecutivo Nacional” ¿Y los representados?
Quienes han estudiado el tema de la sucesión en la sección 30, aseguran existen dos grupos, incluyendo al interior del Comité Ejecutivo Local. E incluso cada uno apoyando a sus propios candidatos.
Por un lado, se identifica al grupo del mantense Méndez Salas, de quien se asegura sus cartas están abiertamente identificadas con el veracruzano, avecindado en Reynosa, Rogelio Ortiz Mar, actual presidente de la Comisión de Educación en el Congreso Local y con la también diputada por el PANAL, la victorense Erika Crespo.
Este primer grupo es presumiblemente minoritario porque su ‘cabeza’ ha sabido unificar a los maestros tamaulipecos en su contra. El beneficio de la duda recae en sus buenas relaciones hacia la cúpula del SNTE.
El segundo grupo, aseguran los que saben, es mayoritario y está integrado por la mayoría de exsecretarios generales de la sección 30. Es decir, Enrique Meléndez Pérez, Oscar Martín Ramos Salinas -diputado al próximo Congreso Local- Arnulfo Rodríguez Treviño, Jaime Medellín y José Guadalupe López Tijerina.
Éste último, originario de Cd. Madero y quien tiene la espinita clavada cuando fue cesado como Subsecretario de Educación Básica de la SET por insistencia del mantense, Jesús Rafael Méndez.
Los prospectos que este grupo político magisterial presume son varios profesores, entre ellos Cecilia Robles Riestra, Carlos Alejo Aguilar Monita, Jaime Eduardo Ramos Salinas.
El futuro de Jesús Rafael Méndez depende de las autoridades centrales del SNTE. Sobre todo, de las condiciones en que deje Tamaulipas, aunque es muy posible que no le obstaculicen su reincorporación a San Lázaro como diputado del PANAL, aunque también que lo comisionen en la CDMX y lo traigan de una entidad a otra.
Cierro este espacio con la inconformidad de muchos maestros tamaulipecos sobre el pésimo actuar de un profesor que soñó con ser líder y que si llegó a la sección 30 fue por mandato oficial, no por méritos propios.