La vida es tan generosa con nosotros, que nos permite aprender de la gente buena, y nos ubica en el camino donde se encuentran algunas de estas magníficas personalidades: Zorina Woo es una de esas personas que brillan con luz propia por su magnificencia en el carácter, bondad, generosidad y sencillez.
Psicóloga por formación académica, hemos coincidido con esta magnífica dama durante tres lustros en la Unidad Académica de Derecho y Ciencias Sociales, donde ha impartido diversas materias en la licenciatura en Ciencias de la Comunicación.
Siempre ha salido muy bien evaluada por sus compañeros, directivos y alumnos.
Es poseedora –y quienes le conocemos lo constatamos- de un carácter amable y generoso, sencillo y tranquilo: nunca entra en conflicto con nada ni con nadie, a pesar de las circunstancias que sabe sortear con alegre generosidad.
Su carácter le ha valido la amistad de prácticamente todos los que coincidimos, en primera instancia, como alumnos, y posteriormente como compañeros en el claustro docente.
No recordamos algún día en que no detuviera su paso para convivir o escuchar a algún compañero. Zorina es una mujer singular, que nunca lleva conflictos ni problemas a nadie y no se involucra con problema alguno.
Sabe que la vida es para vivirla y así lo transmite a sus alumnos, quienes han tenido expresiones de tristeza al saber que ha decidido dejar la cátedra para dedicarse a otros proyectos de vida. Considera que ha sido ya tiempo de dejar las aulas y los pizarrones, las explicaciones y las evaluaciones docentes.
Zorina Woo nos deja muchas enseñanzas como ser humano: su generosidad no tiene límite y su carácter, insistimos, es muy factible de convivencia, porque nunca se involucra en problemas o chismes, y siempre tiene el consejo para quien lo busca o necesita.
El próximo ciclo escolar que inicia en agosto tendremos un enorme hueco en la planta docente por la partida de Zorina. Qué bueno que ha sido voluntaria su baja como maestra y no por aspectos de salud u otros. Ella considera que es tiempo de cambio, y ha sabido dar el necesario a cada actividad en la que ha vivido y se ha involucrado.
Realmente le vamos a extrañar mucho, porque siempre que llegamos a la sala de maestros es un gusto –era- saludarle e intercambiar algunas palabras con ella, y recibir la palabra generosa, llena de bondad y de amable singularidad que ayuda siempre y permite que se nos contagie esa sonrisa por la vida que siempre posee.
El curso, sin lugar a dudas, no será el mismo, porque nos faltarán los minutos breves del saludo y convivencia, la charla matutina o vespertina de la profesional de la psicología y del saber ser un ser humano íntegro, completo y lleno de virtudes.
Si, hay tristeza, pero la alegría se impone porque ha sido una decisión que meditó durante mucho tiempo y ha sido bien tomada por ella y sus familiares, sus seres queridos y cercanos que siempre ha apoyado y le han apoyado.
¿Qué nos queda en la UADCS?
El ejemplo de ser compañero, de ser un buen profesor, de ser una persona íntegra, de ser honesta y franca, alegre y sencilla.
La verdad es que le vamos a extrañar mucho, porque el egoísmo convencional del ser humano no nos permite asimilar el hecho de que ya no nos regalará su sonrisa y su “buenos días” cotidiano.
Somos egoístas, pero hacemos una oración y una plegaria porque, en el nuevo camino de su vida, Zorina Woo, la amiga, la persona, la mujer, encuentre esos satisfactores que únicamente los triunfadores saben descubrir.
Hasta entonces, querida Zorina, compañera y maestra de vida.
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