En principio, fue una moda que tomaron algunos oportunistas para ganar simpatías, aunque éstas fueron efímeras, cuando la gente se dio cuenta de sus verdaderas intenciones.
Los estudiantes que llegan a la universidad lo han hecho precediendo su curso de bachillerato, secundaria y primaria. Nada tiene de extraordinario porque todos hemos recorrido ese camino, o al menos, quienes ostentamos un título profesional.
El valor lo tienen quienes han experimentado diversas barreras para su desarrollo, porque su naturaleza misma les ha privado de algunos beneficios y recursos: unos, no pueden visualizar las cosas en forma parcial o total; otros no caminan rítmica y rápidamente y requieren auxiliarse de aparatos especiales. Otros más, tienen problemas para escribir, para escuchar y así, el universo de las personas con discapacidad crece y multiplica los casos de frustración que hoy han sido conjurados gracias a una conciencia social de la situación que vivimos todos, absolutamente todos, al menos, en el ámbito educativo.
El rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas Enrique Etienne Pérez Del Río anunció más recursos para invertir en infraestructura que permitirá a ellos, los marginados por un grupo de inconscientes, tener todo lo necesario que les permita llevar a cabo estudios como cualquier persona que no carece, aparentemente, de sus sentidos básicos.
La política de apoyo a personas con discapacidad ha tenido en la UAT una muy buena respuesta; al principio, como que se trató de cumplir con ciertas normativas generales a nivel nacional, pero hoy en día estamos seguros que la infraestructura ha sido diseñada en gran parte para que ellos puedan tener los mismos accesos a cualquiera de las instalaciones, aunque nos faltan aún algunas cosas, pero podemos afirmar que se sigue caminando en ese sentido.
Ahí estuvieron quienes dirigen este programa, con el rector Etienne y con el buen amigo y gran persona Bernabé Nakashima, y anunciaron la compra de equipo especial para muchas cosas, entre las que destaca la impresión en sistema Braile, así como ver la forma de que todas las instalaciones contengan las rampas necesarias, pero útiles, se requiere acondicionar algunas que más que rampas parecieran trampas. Etienne está pendiente de ello y ha pedido a sus colaboradores hacer esta importante tarea.
De esta forma, podemos ver en cualquiera de las Unidades Académicas transitar una silla de ruedas, un par de muletas, un bastón especial o un perro guía con el mismo interés de parte de quienes lo portan. Es una acción que realmente nos debe hacer sentir mucho gusto porque no se está dando algo especial, simplemente se está cumpliendo con un principio básico.
El atender a las personas con discapacidad no significa facilitarles la vida y darles más que a otros: significa que tengan lo necesario para poder desarrollar su potencial intelectual y académico sin barreras físicas y otras de diversa índole.
Se trata, pues, de que ellos puedan cumplir y completar un plan de estudios de nivel licenciatura como mínimo y que tengan la fuerza y preparación necesarias para poder vivir y depender de su trabajo, de su esfuerzo… de su enorme talento.
Ahora falta la otra parte, la que a veces pasamos por alto: hay que respetar los sitios para ellos y entender que podemos ayudarles cuando les vemos en tránsito. Nada nos pasa su ayudamos, y nos permite ser solidarios como seres humanos.
Los que tienen el espíritu de colaboración hacia la población discapacitada tienen un gran valor humano, pero más importante cuando lo llevan a la práctica y hacen que sus acciones tengan repercusión social.
Qué bueno que la UAT tiene estos programas, y mucho mejor que siguen incrementando sus acciones, apoyos, sus funciones. Eso nos hace sentir más orgullosos de nuestra Alma Mater.
Durante las últimas semanas las
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