Ya Albert Bandura plantea el concepto de la influencia de los medios de comunicación en la enseñanza de los niños y jóvenes hoy en día, y plantea una serie de medidas que deben tomarse cuanto antes, de forma tal que la educación y formación siga siendo responsabilidad de nosotros mismos y no de medios que, al menos en México, no responden a intereses sociales ni culturales, mucho menos formativos. Son medios que lucra con la gente en base a aspectos superfluos, amarillistas y faltos de calidad, humanismo, sensibilidad, contenido e inteligencia.
Dentro de sus trabajos, destaca un experimento llamado “muñecos bobos” y que tiene que ver con lo que se le ofrece al niño; consiste en darle acceso a ciertos programas, en donde aparece un personaje que es golpeado y sujeto a una serie de acciones violentas. Cuando el niño es encerrado solo con ese personaje, actúa de la misma manera, es decir, la imitación en el modo de aprender es fundamental. De ahí la necesidad de un cambio de actitudes de parte de directivos, profesores y en general de un sistema educativo que la verdad, no ha dejado cosas muy buenas que digamos.
Dice Bandura que en las sociedades tradicionales eran dominantes las influencias de modelos cercanos y conocidos, pertenecientes a la comunidad inmediata del individuo; en las actuales, la televisión , el cine y otros medios audiovisuales transmiten actitudes, patrones de pensamiento, tendencias emocionales y nuevos estilos de conducta. Así explica el experimento anterior.
Ante la influencia de los medios de comunicación, Bandura plantea: “a medida que aumente el empleo de los modelos simbólicos, los padres, profesores y otros modelos tradicionales irán teniendo menos influencia en el aprendizaje social”.
Sin lugar a dudas, impactante lo que plantea Bandura, porque hemos visto a través de los años la alta influencia que tiene, por ejemplo, la televisión, y la forma en que hemos caído ante la voracidad de quienes son dueños del espacio mexicano y nos dan nada de calidad, sino más bien, nos transmiten a toda hora porquería social, intelectual y cultural.
No podemos decir que un tipo como Bezares o Derbez puedan aportar algo a la comunidad, y sí vemos la forma en que han influenciado en una sociedad que está dañada por los modelos que se han establecido y visto durante los últimos años.
¿Qué vemos en los medios?
Es una pregunta que nos planteamos cotidianamente. Y en ella caben los programas deportivos, y específicamente el fútbol, donde los “comentaristas” hacen apología de malas costumbres: destacan las “faltas necesarias o tácticas”, el “era el ultimo hombre”, destacan el engaño que hacen los jugadores al simular lesiones y golpes que nunca existen.
¡Y esos son los ídolos de nuestros muchachos! Eso es lo más grave, porque si tenemos un hijo amante del fútbol, seguramente querrá ser tan falso e hipócrita como Dany Alves, Piqué o los nacionales que viven en el suelo sin que se les toque siquiera, pretendiendo sacar una ventaja antideportiva de su jugada.
Y esto lo vemos cuando nuestros funcionarios dicen que combatirán la corrupción, y nos enseñan que ser político es vivir muy bien, con todo tipo de lujos, y que no pasa nada si robamos un poco o un mucho. Al fin que nadie se da cuenta, y si se dan, ya se les pasará.
No nos afecta según muchos, pero la verdad es que, como padres o como maestros, como parte de la sociedad, tenemos que poner un freno a estas cosas, y tratar de vivir digna y decorosamente, en el marco de la legalidad, e inculcar a nuestros hijos esta serie de conductas necesarias por siempre.
Habría que destacar los valores humanos, las virtudes de cada quien, o gritar a los cuatro vientos cuando alguien haga una de esas maravillosas acicones en bien de los demás.
Eso sería saber utilizar los medios, y dejar que estos falsos y poco aportantes sigan existiendo.