A como se ven las cosas, todo parece indicar que para noviembre, cuando se lleve a cabo la renovación del Comité Directivo Estatal del PAN, el gobernador electo de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, se llevará a la bolsa un nuevo triunfo en la persona del diputado local Francisco ‘Kiko’ Elizondo, quien seguro será el nuevo dirigente
Digo esto porque el fututo mandatario anda encarrilado políticamente, y todo indica que nadie ni nada lo detendrán, por lo que la dirigencia estatal que tiene en su poder actualmente César Verástegui, simplemente se quedará en el equipo de Cabeza de Vaca.
Y así le conviene al futuro gobernador, porque de ello dependerán los resultados que se vayan a obtener en las elecciones del 2018, ya que si su equipo domina el escenario político de su partido, es fácil que domine el escenario político de Tamaulipas, con la finalidad de que en esa ocasión el ‘carro completo’ sea para el PAN tanto en las alcaldías, las diputaciones locales y la diputación federal, que estarán en disputa en julio de ese año.
Y si Cabeza de Vaca aumenta para ese momento las preferencias electorales y la confianza de un buen gobierno, el CEN de su partido tendrá la confianza de que Tamaulipas será bastión importante para ganar la presidencia de la República.
Sin embargo, aún existen escollos en la entidad que el equipo del futuro gobernador deberá sacudirse, y uno de ellos es el empecinamiento enfermizo del alcalde de Nuevo Laredo, Carlos Canturosas, de seguir figurando políticamente, pese a que su peso perderá fuerza a partir del uno de octubre de este año, cuando deje el poder en esta ciudad.
El temor de este alcalde radica en el hecho de que Cabeza de Vaca no lo tome en cuenta para una cartera estatal, y ese temor le obliga nuevamente a tratar de influir en algunos personajes que han sido negativos para el futuro gobernador, ya que este edil al parecer intenta tomar por asalto al comité directivo estatal del PAN con el apoyo de la alcaldesa de Matamoros, Lety Salazar, y la de Mainero, Lázara Nelly, a quienes tratará de ‘meter’ como aspirantes al cargo, y de esa manera influir para obtener en el 2018, una senaduría o la diputación federal.
Pero tal parece que a CCR no le interesaría ninguna de estas opciones, toda vez que se menciona que pretende influir en el futuro alcalde Enrique Rivas Cuellar, para que le deje la posibilidad de ser de nueva cuenta candidato a la alcaldía, lo que le generaría fricciones y la posible ruptura con el panismo local.
Hay que recordar que CCR metió las manos en las elecciones anteriores para la renovación del comité directivo del PAN, y que su amigo, el neolaredense Agustín Chapa, ganara la candidatura, la que finalmente perdió ante Verástegui, gracias también a la ‘ayudadita’ que le dio el entonces diputado local y actual presidente municipal de Nuevo Laredo, Enrique Rivas Cuellar, al haberle detectado en su casa de ciudad Victoria, decenas de despensas que irían supuestamente para la compra de votos a favor de la campaña de Chapa.
Pero bueno, eso ya pasó, y lo que ahora ocupa es saber si Cabeza de Vaca llamará a los dos ediles renegados de Matamoros y Nuevo Laredo, a su equipo de colaboradores, lo que sería un craso error en caso de que los invitara, por lo que no hay que perderles la pista en estos dos meses que faltan para que el futuro gobernador tome posesión oficial del cargo.
Lo cierto es que una vez que tome el cargo de presidente municipal, Enrique Rivas sentirá el peso de la silla, ese peso que ha trastornado a más de un alcalde hasta hacerlo sentir súper poderoso. El ejemplo más claro y más reciente es el mismo Carlos Canturosas, quien desde el primer minuto de su mandato se olvidó de sus promesas y se sintió monarca.
Rivas no está exento de ello, y si pierde la cabeza por una tonta silla, le podrá decir adiós a la reelección, pero veremos, el tiempo es sabio y nos dirá de qué está echo Enrique Rivas Cuellar, solo espero equivocarme y que sea en realidad un buen gobernante.
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Si eso pasa en el PAN, en el PRI andan de cabeza por no hallar entre su militancia al elemento ideal para que se haga cargo de la dirigencia estatal que dejará Rafael González Benavidez, quien pese a su ineptitud para dirigir ese partido, es premiado con una diputación plurinominal.
Y es que este gris dirigente priista fue de lo más negativo que haya tenido el PRI en los últimos años, por lo que su lugar sería ocupado por algunos priistas distinguidos que ya figuran en la lista de aspirantes, como son el diputado federal Edgar Melhem, y el también diputado federal Alejandro Guevara Cobos.
De seguro que uno de ellos será el próximo dirigente del PRI, caro que luego de la estrepitosa derrita de ese partido el 5 de junio, ya no es nada atractivo para nadie dirigirlo en Tamaulipas, pero si es Melhem, será por obra del diputado federal y ex candidato a la gubernatura por el PRI, Baltazar Hinojosa Ochoa. Veremos.
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Quien no ha dado la cara luego de las elecciones de junio, es el neolaredense Francisco Chavira Martínez, supuesto candidato independiente que vendió la poca dignidad que le quedaba para irse como apoyo al virtual gobernador de Tamaulipas, porque sabía que no ganaría las elecciones, y porque ese era su plan desde el inicio, aunque de poco le sirvió este personaje a Cabeza de Vaca, ya que sin Chavira o con Chavira, su triunfo ya estaba garantizado, por lo que pienso que oportunistas como CCR y como Chavira, no le conviene al futuro gobernador tenerlos demasiado cerca.
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