Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Las actividades que se realizan en la Catedral del Espíritu Santo con niños, aprovechando las vacaciones de verano, reiniciaron la semana pasada con una buena asistencia de 40 menores, los que trabajan en la formación de valores y de oración, de catequesis y del conocimiento en el reciclaje de algunos artículos, informó el padre Rogelio Lozano Alcorta, párroco de la catedral del Espíritu Santo.
Dijo que en estas actividades que se les enseñan, todos han realizado buenos trabajos en cada una de las áreas en las que se inscribieron los menores.
Pero una actividad más que se les enseña es por parte de los integrantes de la academia de baile de la maestra Ámbar, “y han sido actividades muy motivantes, porque son en horario de las 9 de la mañana hasta el mediodía, y los niños han trabajado muy a gusto”, expresó el sacerdote Rogelio Lozano.
Más actividades se llevan a cabo en el Centro San Judas Tadeo, que se ubica en la colonia 150 Aniversario, ya que en este lugar se enseña a los niños a que aprendan a comer bien, y lo mismo se les enseña a sus mamás, para que aprendan a alimentar bien y de manera adecuada a sus hijos, con alimentos que les nutran.
En ese sentido, Elda Elizondo, del Banco de Alimentos, mencionó que la fundación de esta organización, lleva a cabo de manera constante un censo de las familias que requieren de apoyo alimentario.
Comentó que hasta el momento suman cerca de 7 mil las personas que se encuentran en el registro de esta fundación, además de un número indeterminado de niños que participan en el programa del buen comer.
Para ello, dijo que luego de un estudio socioeconómico se determina cuales y cuántas familias requieren de este apoyo, aunque mencionó que algunas personas dejan de acudir al lugar, el que es ocupado de inmediato por otras personas.
Explicó que en el Centro San Judas Tadeo, a los niños que acuden se les ofrece arroz preparado con nutrientes que le alimenten, mientras que a sus mamás, les muestran la manera de preparar este alimento enriquecido con soya.
“A veces no lo quieren comer los niños, pero se les dice que es un alimento muy nutritivo que les ayuda en su desarrollo”, explicó Elizondo.