Quienes hemos vivido una situación relacionada con al inseguridad en carne propia, sabemos lo que es el miedo y la forma en que, a pesar de que lo tratamos de combatir, no se puede evitar tan fácilmente dejarlo a un lado: siempre nos acompaña queramos o no.
Y en ese sentido, dejamos de disfrutar los encantos y maravillas de nuestra hermosa tierra tamaulipeca: los viajes a Tampico que eran cosa de rutina, se convirtieron en utopía, por la cantidad tan importante de eventos que se sucedieron en los que muchos de nuestros conocidos dejaron de ser dueños de sus vehículos, pertenencias personales… y la existencia misma.
Y es cuando valoramos o demandamos ciertas acciones de la autoridad, y les damos el peso social y de seguridad que pudiera significar para la mayoría de nosotros.
Nos referimos específicamente al operativo denominado “Carrusel” que instrumentó la Policía Federal Preventiva hace algunos años, y que consistía en guiar a los viajeros a la frontera, desde Tampico y desde Victoria, hasta las ciudades de Matamoros o Reynosa, y de regreso, otorgando la seguridad de ir y venir sin ser asaltados o sufrir otro tipo de acontecimientos como los que supimos que se sucedieron por cientos.
Los operativos salían muy temprano y la verdad es que nos daban seguridad, la necesaria como para poder volver a viajar con nuestras familias. Contra las declaraciones oficiales de que no sucede nada en nuestras rúas, sabíamos que estábamos sujetos a sufrir muchas cosas. Insistimos: quienes hemos vivido acontecimientos de este tipo tenemos el miedo que deja una secuela de esta naturaleza, y es dificilísimo de curar, si no es que podemos considerarlo imposible.
El asunto es que ya el operativo de la PFP sale de Victoria únicamente los días viernes, sábado y domingo, es decir que si tenemos necesidad de viajar en otra ocasión, tendremos que hacerlo bajo nuestro propio riesgo y el miedo –terror, pavor- de sufrir algún incidente.
Cuando supimos de aquel operativo aplaudimos las medidas de la autoridad que a los ciudadanos nos otorga una seguridad que las leyes obligan y deben de garantizar; hoy, no pensamos igual que en aquella ocasión.
No deberíamos tener este tipo de operativos, porque no deberíamos tener estos acontecimientos de inseguridad, pero siendo honestos, y viendo lo que sucede a diario, entendemos que la autoridad debe garantizarnos seguridad en todos sentidos a todos los mexicanos.
Es por ello que no se entiende la medida de que sea únicamente tres días a la semana una acción para garantizar tranquilidad a muchos de nosotros.
Los temas de tranquilidad atañen a todos los mexicanos, a sus autoridades, a sus conciudadanos y a sus instituciones, oficiales y no oficiales, porque todos estamos inmersos en ello.
Hay que imaginar si tenemos la necesidad de viajar a la frontera, qué tendríamos que pasar para poder garantizar un viaje seguro. De igual manera, si tenemos el deseo de viajar a Tampico para disfrutar de sus maravillosos atractivos naturales, y de esa insustituible Playa Miramar de Madero, ¿Por qué tendríamos que pensar que no sucede nada?
No queremos vivir angustiados, y suponemos que le clamor es generalizado, y que todos los que vivimos en la entidad queremos esa certeza.
Poder viajar con la seguridad de depender única y exclusivamente de nuestras habilidades para garantizar un viaje seguro y confiable, y no tener que hacerlo con el escapulario, el rosario y la imagen en la mano, pidiendo solo a Dios que se apiade de nosotros, ante la ausencia de una respuesta adecuada.
El clamor general es QUE VUELVA EL OPERATIVO CARRUSEL todos los días. Créame, lo pide todo mundo.