Vivir en el engaño

Cuando uno vive en un cuento de hadas, vive las cosas de manera distinta, irreal, ficticia; tal es el caso, por ejemplo de esos duendes y príncipes azules que piensan que la vida les debe y que tienen todo para ser la persona perfecta.
Los hay en todo tiempo y circunstancia, y creen que son imprescindibles, hasta que se topan con la realidad y se dan cuenta que tienen la sangre tan púrpura como cualquiera.
Y también los hay que viven en una realidad virtual, llena de fantasías y cosas que nada tienen que ver con lo que existe realmente; tal es el caso del nuevo presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional, mismo que fuera director de la Comisión Federal de Electricidad antes de que le fuera encargado el cadáver que queda del “ex invencible”, y que sus mismos miembros se encargaron de acuchillar, mutilar, destazar y asesinar.
El señor Ochoa ha dicho que el caso de las alzas en tarifas de energía eléctrica no afecta a los mexicanos: si acaso, a un porcentaje menor, porque la mayoría de la gente incurre en un consumo bajo y no alcanza el incremento que se aplica a quienes tenemos más del consumo promedio, es decir, “alto”, según estándares fuera de toda realidad, madurez e inteligencia oficial (que está ajena en México desde el inicio del sexenio).
Olvida el individuo que una gran mayoría de mexicanos vive en pobreza extrema y apenas tienen un par de focos de 40 o 60 watts en casa, que no tienen aparatos electrodomésticos porque no tienen dinero o trabajo.
Olvida el individuo que sus “representados” viven en la peor de las miserias, y no tienen para pagar más luz, porque no tienen satisfactores cubiertos.
Olvida, por supuesto, que en el norte de la República Mexicana, por la tala inmoderada y la explotación irracional de recursos naturales, solapada por autoridades emanadas de su partido, por contaminación y otros factores, padecemos temperaturas superiores a los 35 grados en verano y otros meses más, e inclusive, alcanzamos los 45 grados centígrados, imposibles para poder conciliar el sueño sin el apoyo de un aparato de aire acondicionado, de esos que sus distinguidos miembros priístas tienen encendidos en sus ostentosas oficinas los 7 días de la semana las 24 horas del día, porque finalmente, quien paga es el gobierno de la Nación.
Olvida Ochoa que padecemos temperaturas que nos llevan a cuadros de deshidratación, y que el alza que acaban de imponer ha sido contraria a las promesas de campaña del que hoy funge como presidente de México y nos ha decepcionado en todos aspectos, que el alza no estaba considerada y que nos habían prometido que no habría más aumentos, menos de la forma tan salvaje como los han impuesto, tanto en luz, como combustibles y más.
Olvida Ochoa que los seres no olvidamos y por ello la estrepitosa y bien merecida derrota electoral, y que para muestra, los estados donde sus gobernantes hicieron el peor de los papeles, lo que valió que la oposición ganara, y no por convencimiento partidista, sino por hartazgo de que sean los mismos que llegan y se llevan el presupuesto, y heredan los cargos y puestos a sus hijos, sobrinos, tíos, hermanos y más, como si fuera una dinastía real.
Olvida el presidente del CEN del PRI que sus declaraciones insultan la inteligencia de los mexicanos, y que además de ello, asegura que el 99.9 por ciento de los priístas son honestos.
Tal parece que no conoce la lista de miembros de Tamaulipas, porque solamente aquí podríamos establecer los cientos de sinvergüenzas que se han enriquecido con nuestros recursos, paseando cínicamente su impunidad, y aún más, preparando su retiro en tierras texanas, donde suponen que vivirán tranquilos.
Eso, señor Ochoa, en las calles que usted no conoce, donde nos conducimos a más de 40 grados aguantando los terribles calores, se denomina “NO TENER VERGÜENZA”, y al parecer, queda como anillo al dedo a sus palabras y sus acciones, además de sus correligionarios.