Por necesidades familiares, tuvimos que viajar a la frontera hace una semana, y encontramos algo que nos llamó la atención: los útiles escolares, en la víspera del inicio del ciclo, se encontraban a precios increíbles, que nunca imaginamos ver: baratísimos, de calidad y con toda la oferta disponible.
No es igual en nuestro país, donde muchas veces nos engañan con ofertas que no lo son, como es el caso de la tienda Soriana que, al ser completamente mexicana, nos deprime saber que sus precios y ofertas son de mentira. Un fiel reflejo de lo que tenemos en casi todos los ámbitos.
A alguno de nosotros la ha sucedido que un refresco en envase de plástico se cae y pierde prácticamente el gas, y a muchos de nosotros nos desagrada tomarlo sin esa característica. Hace unas semanas, Soriana anunció una espectacular “oferta”, en la que puso bebidas deportivas e isotónicas con descuentos muy significativos.
La mayoría de éstas, de gran tamaño y corto precio, sin embargo, al abrirlas, resulta que eran más viejas que nada, y no traían gas las que tienen esa característica.
El engaño en todo su apogeo, para detrimento de los consumidores, como suele suceder con estas tiendas que nunca quieren perder un peso siquiera.
Son capaces de vender el aguacate echado a perder para no tirarlo, antes que bajarlo de precio.
El problema es que la calidad no se vigila, y todos estamos expuestos a sufrir, en el caso de los útiles escolares, de cuadernos viejos, cuyos resortes se rompen, de plástico para forrar con pegamento que se corre porque es muy viejo y muchas osas más como plumas que no pintan porque ya se les secó la tinta.
El comerciante, en nuestra ciudad, estado y país, no quiere perder un centavo partido por la mitad, y no le importa jugar con la dignidad del consumidor que, a fin de cuentas, es el que les da de comer, porque sin nosotros, simplemente no existirían sus negocios.
Y sufrimos este tipo de abusos porque la autoridad correspondiente –íbamos a poner “competente”, pero no lo es- nunca toma cartas en el asunto, a menos que alguien haga una denuncia, y ésta debe ir acompañada de una cantidad tal de trámites que no es posible darle curso sin tener que sufrir muchas retenciones de tiempo que hacen que los castigos no sean objetivos ni claros, menos justos.
Pero no les pidan que consideran perjudicar a alguien porque lo hacen en forma inmediata, y para muestra, los casos de Chivas TV o de Telcel, porque consideran que chocan con los intereses de la televisora cuya calidad va en picada y su nivel de enajenación sube, y que hoy en día se ostenta como la mejor del país, aunque solo les queda la imagen que tuvo cuando Azcárraga –el Tigre- se encargaba de todas esas cosas.
Pero volviendo a las ofertas, vemos con profunda tristeza que los comerciantes locales no quieren ganar dinero bien, y desean hacerlo en una sola compara: incapaces, muchas veces, de bajar realmente los precios, se constituyen en el principal factor para lograr que no queramos comprar en el país, y busquemos las ofertas reales del extranjero y que pese a la paridad peso-dólar, sigue siendo mucho mejor.
Imagine el lector que hay cuadernos de argollas, profesionales a 17 centavos en conocidísima cadena de tiendas norteamericanas, o colores de buena marca, con 24 unidades a 1.50 USD, es decir, precios realmente bajos, con gans de que todos llevemos lo que necesitamos y realmente ahorremos.
¿Cuándo viviremos eso en México?
Nos urge tener un comercio competitivo, empresarios y distribuidores justos y claros, honestos y profesionales, que sean capaces de organizar verdaderas fiestas de ofertas y oportunidades par que todos ganemos: ellos, nosotros, y por supuesto, el México que vivimos y padecemos hoy en día.
El gobernador electo de Tamaulipas,
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