Mucha, pero mucha gente tiene cola que le pisen, más, quien se dedica a la administración pública y la política, que por lo general van de la mano y tienen que ver una con otra en forma muy estrecha.
Cierto, cuando uno toca este tipo de temas hay gente que se siente ofendida y retira el habla, o nos bloquea de sus contactos de Facebook o nos hace blanco de ataques de toda índole, incluyendo las amenazas de violencia física y un poco –mucho- más elevadas que se reciben por parte de parientes o seguidores de estos entes, que no se les puede llamar personas.
No somos partícipes de solapar las irregularidades, sin embargo, suponemos que es más decoroso quedarse callado ante la corrupción que defender lo indefendible. No se puede decir que Ali Babá no era un ladrón, y jurar que su honorabilidad es a toda prueba transparente.
Mejor que los 40 ladrones –y sus familiares-se queden callados mientras la justicia no les “caiga” y les hagan pagar lo que se llevaron en forma ilícita.
Y mire, hay algo lógico: si usted gana 20 mil al mes, debería tener ingresos de 240 mil anuales, y de ello, quitar gastos de manutención: luz, teléfono, alimentación, cable, víveres, útiles escolares y más.
En ese sentido, no sería lógico que usted compre un vehículo de contado con un costo superior a 300 mil pesos con su sueldo de un año: matemáticamente es imposible, aunque políticamente… uff. Estamos cansados de ver nuevos ricos qe hacen magia con los tres o cuatro pesos que ganan.
Y si encima de ello defendemos a los nuestros porque suponemos que son la única opción viable para tal o cual causa, definitivamente, no solo somos cómplices, sino que estamos realmente mal. No se puede o n se debe defender lo indefendible.
Nepotismo es un delito y una acción que tiene que ver con otorgar empleo en su ámbito de influencia a parientes: hijos, esposa o esposo, novio o novia, amante o amantes, hermanos, cuñados, concuños y más. Eso es una acción ilegal y deshonesta que tendría un castigo ejemplar si hubiera justicia, claro está.
Y entonces, si nosotros hemos sido poco claros en nuestro desempeño, bueno fuera que nuestros hijos no se metan en estos menesteres, porque los pobres tienen una idea distinta de nosotros de lo que realmente somos, y podrían llevarse una decepción.
Aunque algunos no pensamos que sean tan cortos de entendimiento como para saber que lo que gana papá no va de la mano con los muchos gastos que hacemos día a día. Es natural y lógico, es importante entender eso, y tratar de dar una solución adecuada.
Muchos integrantes de las nuevas generaciones vienen empujando fuerte en eso de la corrupción y buscan ser limpios, buscan hacer respetar cualquier lineamiento, por pequeño que sea, y lo hacen a costa de su beneficio.
Recordamos aquel detalle cuando ella, la intermedia reclamó una calificación en la escuela, ¡porque le habían puesto un punto de más! Este tipo de acciones son muy difíciles de encontrar, pero no imposibles.
Así pues, somos de la idea de que, cuando descubrimos que ese ser amado y respetado por nosotros como puede ser papá, mamá o ambos, se conducen con acciones poco claras que no son congruentes con sus ingresos y sus gastos, mejor resulta quedarse callado y procurar que ellos entiendan que hacen mal, y que el ejemplo cunde y nos etiquetarán como los hijos de “tal”, con acciones negativas como “tales”, y esa herencia pesa mucho, pero más daño hace hoy en día.
Es por eso que tenemos que recordar que las palabras escritas o grabadas quedan ahí, para siempre, por lo que resulta importante y útil aprender el sentido de las mismas, su contenido y su repercusión hacia los demás.
Porque de otra forma, estaremos haciendo un ridículo más grande que el que hicieron los deshonestos de nuestros familiares, cuya reputación mala es perfectamente bien ganada.
Así que, dicen que mejor calladitos, porque así “nos vemos más bonitos”