Es increíble la forma en que se maneja la banca en México, porque nunca pierden una: si el cliente tiene una aclaración a su favor, la hacen perdediza, la tardan o algo por el estilo, pero si es el caso de que sea a favor de la institución bancaria, en seguida se cobran de la forma que sea.
Voraces, rapaces y otros calificativos pueden tener estos individuos o instituciones, porque finalmente, son éstas –las instituciones- las que nos afectan con la ocmplicidad de sus funcionarios.
Y eso, cuando se dignan atender, porque por lo general lo hacen vía telefónica a través de personas contratadas para ello sin capacidad de solución.
Santander es un claro ejemplo de lo que no debe hacer una institución bancaria porque corre el riesgo de perder a sus clientes.
En la entidad, manejan un fuerte porcentaje de la nomina de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, de ahí que se consideren fuertes, pero el servicio es infame, por no decir tramposo.
Una queja por una compra a doce meses con una empresa fraudulenta se ha convertido en motivo parra que quieran despojar a un cliente de su capital: Santander hace gala de una inadmisible inoperancia y cobra hasta dos veces el monto.
Cuando el cliente contrató el servicio con la empresa, le hicieron el cargo por 24 mil pesos con pagos mensuales de 2 mil, sin embargo, al cancelar el cliente, quedaron cubiertas tres mensualidades, y el cliente reclamó el monto de la operación, para que quitaran de su saldo virtual la suma de 24 mil.
Le hicieron el abono a cuenta, para que, luego, hicieran el cargo por la misma cantidad.
No conformes con ello, cobran 18 mil pesos más, en un afán de recuperar lo que supuestamente tiene la empresa fraudulenta en su poder, y que el cliente canceló en su oportunidad, pero piden papeles y otras cosas que no existen, con tal de dar largas al asunto en cuestión.
Reclamaciones van y vienen y Santander no da respuesta satisfactoria salvo la de cobrar los 24 mil y además los 18 mil, es decir, de todas, todas.
Inhumano, leonino, y fraudulento es el actuar de la banca privada hoy en día, y no hay quien les ponga un freno.
En ese sentido, el cliente deberá acudir a Condusef, pero en tanto sucede lo que debe pasar, deberá proteger sus pocos ahorros en otro banco, porque son tan voraces, que se cobran a lo chino, es decir, si tu les debes y no estás de acuerdo, te quitan tu dinero en tanto aclaran, y si es a tu favor la aclaración te lo devuelven, pero si no… adiós dinero.
Está bien, solo que nos parece injusto que te quiten tu dinero y luego quieran hacer lo demás. Ningún cliente está en posición de financiar a la banca, menos a Santander que tiene ya muchos problemas con su clientela.
Y este desacuerdo ocasionará un sinnúmero de problemas al cuentahabiente, cliente o víctima –es lo mismo- que deberá cambiar su nómina, ahorros, tarjeta de crédito y más a otra institución, para que Santander no le robe su dinero una vez más.
Duele, y mucho, este tipo de acciones, porque en una nación tan maravillosa como es la nuestra, solo vemos aspectos que nos avergüenzan: plagios de material académico, fraudes, y ahora, la banca hace de las suyas.
La pregunta de los usuarios es hasta cuando alguien les pondrá un freno a tanta voracidad y desvergüenza con que actúan.
Es tedioso, cansado, desgastante esto, pero el hecho de que quieran afectar tu patrimonio, hace que tengas agallas para pelear con ellos. No pasa de que en muchos meses te amenacen y cometan acciones ilegales que pudieran ser castigadas como el acoso telefónico entre otras.
Estamos dispuestos a llegar a sus últimas consecuencias, en aras de lograr lo que es justo: defender el patrimonio de los hijos.
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