Con la añoranza de ver los países del viejo continente –Europa- y al forma en que se distribuye el transporte, ubicado en una parte importante por bicicletas y motonetas, leemos las noticias de Victoria en las que se da cuenta de la aprobación de una ley para que haya ciclopistas, y ahora con la propuesta de que sean 180 kilómetros los que se construyan para tal fin.
Bien, pero no.
Cierto es que la bicicleta es un medio de transporte que no contamina y colabora en la salud de quien lo convierte en su medio para llegar al trabajo, a casa y más, aunque a decir verdad, en Victoria, la capital de Tamaulipas hay algunos rubros que hay que considerar antes de pensar en la construcción –y posible gasto innecesario- de las ciclo pistas para mejorar el ambiente, la salud y más.
Primero habrá que analizar el hecho de que cuando se construyó el mentado y mencionado “ocho de ocho” se gastó mucho dinero en la ciclo pista que se encuentra en la acera poniente, y que tiene garrafales errores: se hizo en espacio para transeúntes, se omitió el quitar barreras como árboles, coladeras, rampas y más, lo que la hace sencillamente intransitable.
Lo anterior nos hizo suponer que los contratistas acumularon recursos en sus cuentas de dinero, pero no respondieron a la confianza depositada en ellos, cometiendo lo que podría considerarse fraude, y que a la fecha no ha sido –y no será- castigado.
Por otra parte, tenemos que ser realistas: Victoria es un sitio maravilloso para vivir donde durante varios meses padecemos temperaturas de más de 35 grados centígrados y un sol quemante que puede ocasionar problemas serios a la piel y a los victorenses por consiguiente, que pueden derivar en cáncer de piel, entre otras cosas.
A fuerza de ser sinceros, no somos un sitio en el que se pueda viajar en bicicleta, porque no hay infraestructura, porque nuestras calles se encuentran hechas pedazos, y porque no existe una cultura vial de respeto al ciclista, aunque no hay respeto en general.
Imagine usted a esos prepotentes de camionetotas oficiales que transitan a diario, sintiéndose paridos por Zeus porque un amigo les colocó en un cargo oficial y tienen “mueble” de gobierno, que no son capaces de respetar un semáforo, una línea amarilla, una doble fila, un cajón para discapacitados… ¡Qué les haría respetar a un ciclista!
No estamos preparados, y eso, lso regidores deben entenderlo y dejar de tener actitudes populistas y ser congruentes con la realidad que vivimos.
Ya se van los que hoy ocupan el Cabildo, y los que vienen tendrán que pensar en acciones lógicas y congruentes.
Suponemos que, antes de pensar en hacer ciclopistas hay que pensar en recuperar la vialidad de Victoria, sus calles, sus avenidas; que estén transitables en una gran mayoría, y que no tengamos que enojarnos cuando por causa de un bache que no fue atendido perdamos una llanta o la suspensión del carro, sin forma de demandar porque nunca proceden quejas contra la autoridad.
Deben de pensar como servidores públicos, y además, créame, no ubicamos a nadie de ellos viajando en bici, salvo cuando hay que tomarse la foto para promover el ejercicio.
Que prediquen con el ejemplo, y cuando superen la apatía y falta de cultura vial, los probables atropellameintos y faltas de respeto de sus iguales, los que con camionetas de lujo circulan sin precaución, cuando superen las quemaduras de sol intensas y el calor de Victoria, entonces que regresen al Cabildo y propongan lo que quieran.
Pero antes, por favor, que sepan que no les creemos cuando dicen que están preocupados por nuestra salud o por mejorar la vialidad de Victoria.
¡Vaya! Si no estuvieron preocupados durante su gestión, ¿qué nos hará pensar y convencernos de que a un mes de su partida lo están?
Cuestión de lógica, más, cuando vemos la calidad de los que se van y su falta de compromiso ciudadano, social y comunitario.
Ciclovías: 180 km. De peligro
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