“Ninis” en incremento

Dicen los especialistas que hay más desempleo, pese a que los informes oficiales hablan de mayores fuentes creadas; no coincide el número de los empleos creados con los egresados de universidades que, con estudios especializados tratan de incorporarse al mercado laboral, y encuentran una serie de barreras.
Duele, para muchos, el hecho de ver una pléyade de juniors de funcionarios a nivel municipal, estatal y federal que ocupan plazas muy bien remuneradas, y claro ejemplo lo vemos con la becaria pariente del presidente Peña Nieto que, a pesar de ser becaria, recibe más de 50 mil pesos al mes, y todo “para sus chicles”.
No estamos en contra que le paguen a la gente, pero, ¿y los que realmente lo merecen?
En ese sentido, algunos funcionarios nos dicen que aproximadamente un 70 por ciento de nuestros jóvenes encuentran empleo, aunque la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior –ANUIES- asegura que únicamente el 40 por ciento de ellos cuenta con trabajo.
Dice INEGI que hay casi 2 millones de desempleados en el país, y de ellos, aproximadamente la mitad tiene una buena preparación universitaria.
La universidad como tal cumple a nivel nacional, pero padecemos un gobierno que no es capaz de crear fuentes laborales ni promoverlas en bien de su juventud, haciendo que nuestros hijos sean auténticos “ninis”, porque no hay forma de que trabajen, a menos que sean parientes de la familia que gobierna en turno.
Respecto a Tamaulipas, según datos oficiales, aunque viejos, de 110 mil universitarios que hay en el estado, únicamente 30 por ciento encuentra empleo de acuerdo a su preparación, y eso lo dice el entonces delegado de la SEP, según consta en Conexión Total (2014), donde se consigna el dato.
El mismo documento dice que el 70 por ciento restante busca trabajo en chambitas, puestos de comida, empleos y subempleos que les permiten llevar el pan a su casa, pero que no es acorde a su preparación universitaria.
Pero dice el INEGI que hay más desempleo en chicos de 15 al 24 años, lo que vemos a diario con los que conocemos y que se quejan de que no hay nada, más, cuando está todo mundo esperando los cambios de una administración estatal que viene con propuestas distintas.
Todo mundo tiene miedo de perder su trabajo porque estamos acostumbrados a vivir dependiendo del miedo hacia quien gobierna.
Hay que entender que el gobierno de Francisco Javier García Cabeza de Vaca no viene a quitarnos el empleo, sino a ubicar y reubicar los puestos y seguramente, cambiará los puestos ejecutivos y de mandos superiores, pero quien sigue trabajando no debe temer.
O eso es lo que pensamos: no puede llegar el gobernador entrante y despedir a miles de bases de familia. No se trata de eso, y tampoco se trata de traer a todo Reynosa a laborar en el gobierno local. No es por ahí la cosa.
El mandatario estructura su proyecto de gobierno y ubica a gente de su confianza y capacidad demostrada para él en cargos básicos, pero nada más.
Los otros, los “ninis” seguirán siéndolo, porque a la fecha no hay empleos para nuestros egresados universitarios.
Ha prometido Cabeza de Vaca que habrá promoción industrial y empresarial para fomentar el empleo, pero eso no se puede dar en 15 días: se requiere convencer a los inversionistas, y para ello, trabajar muchos rubros que se tienen en el olvido desde hace un lustro y fracción.
Lo que sería mucho muy saludable es cortar de tajo con la mala costumbre de ubicar a los parientes en puestos clave, en empleos muy bien remunerados. No hay nada en contra de ellos, pero somos 3.5 millones de tamaulipecos en promedio, y todos queremos vivir decorosamente, aunque no tengamos familiares.