Los estudios profesionales tienen su dosis de dificultar para algunos, y para otros, simplemente forman parte de una rutina que los lleva a obtener un título universitario, con la facilidad y habilidades naturales que tienen y que les permiten cursar sus ciclos escolares con cierta facilidad y el consecuente éxito.
Hay otros, sin embargo, que abortan estos esfuerzos y se quedan en el camino: en las Unidades Académicas Multidisciplinarias de la Universidad Autónoma de Tamaulipas egresan muchos jóvenes con preparación, pero que dejan su titulación “para después”, propiciando que se pasen años, y en la comodidad de un mediocre empleo y un sueldo también insuficiente, sobrevivan, pese a ser orgullosamente egresados de nuestra máxima casa de estudios.
Otros gustan de hablar mal de su alma mater: dicen que la UAT no sirve y muchas cosas más. Tenemos la certeza de que hay calidad en sus aulas, y para muestra, los profesores que pese a las dificultades de los años, siguen logrando prepararse para ofrecer un mejor contenido a sus alumnos.
El caso de Cecilia Irene Tapia mancilla y de Marcial Butten De León nos deja c laro que hay que tener carácter y voluntad para superarse.
Ambos profesores de la Unidad Académica de Derecho y Ciencias Sociales estudiaron posgrado: hicieron su maestría que, realmente es un requisito mínimo legal para aspirar a ser profesor en una escuela con grados de licenciatura.
No conformes con ello, ambos personajes han decidido incursionar en las clases y práctica investigadora que implica un grado de Doctor, mismo que han obtenido hace algunos días.
El doctor Butten se ha doctorado en un área difícil y a la que mil personas le corren: metodologías de investigación y esas cosas que tienen mucho que ver con el perfil natural de un doctor. Hoy, orgulloso levanta su comprobante de estudios y ha obtenido el grado con una nota sobresaliente, como sobresaliente ha sido su trayectoria profesional y su calidad humana.
Un gran personaje que llega apenas a concluir un doctorado parra sumarse al gran número de investigadores que tiene la UADCS entre sus docentes, y que, seguramente, será reconocido por su enorme calidad docente y profesional.
Un gran ser humano en toda la extensión de la palabra, pues.
Y de Ceci Tapia Mancilla, ¿Qué se puede agregar? Su tenacidad, capacidad intelectual y humana le han hecho merecedora a obtener con mención honorífica su doctorado que concluyó apenas hace unas horas. Cecilia es profesora de inglés y de otras materias más, y de todos es conocida su trayectoria profesional.
Gran mujer, increíble ser humano, profesora con una capacidad a toda prueba, alcanza el grado máximo académico que puede aspirar un ser humano: doctora.
Y ambos profesores se suman a la extensa lista de doctores de nuestra Unidad, llegando realmente por méritos propios y por el fruto del gran esfuerzo que han impreso en cada una de sus acciones y minutos dedicados a esta ardua tarea, más, cuando se tiene que ser profesor, trabajador, padre, esposo o esposa, y muchos “cargos” más.
Difícil, pero no imposible, y así nos lo han hecho ver los doctores Tapia y Butten.
Pero nos preguntamos qué seguirá en sus trayectorias…
La conformación de cuerpos académicos dedicados a la investigación, y seguramente buscar una nominación para formar parte del Sistema Nacional de Investigadores –SIN- del Conacyt, que congrega a los más brillantes del país y les otorga estímulos para que sigan investigando.
Ser doctor no es acumular un grado académico: es comprometerse con la investigación y el desarrollo comunitario, y los doctores Tapia Mancilla y Butten De León lo han hecho de la mejor manera posible.
Solo resta felicitarles a nuestros colegas y amigos, compañeros y brillantes tamaulipecos. Que sigan los éxitos y logros en suexistencia.