VI Informe.Recuento del Desastre

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Reynosa, Tamaulipas.-Apegado a su apotegma “Aquí no pasa nada” inscrito y motivo de oprobio de los tamaulipecos. Egidio Torre Cantú asiste a rendir su último informe de gobierno. Lo hará ante un clima ensombrecido en lo político, económico y sobretodo cargado de estigma siendo el gobernador priísta que después de casi 90 años de hegemonía priísta entregará el poder a una alternancia. Se va como provino producto de la tragedia, la violencia que marcó su sexenio y listo para iniciar un exilio de comodidad y olvido conveniente -pagado claro está- por los ciudadanos, los mismos a los que mantuvo en la zozobra y la perdida de una tranquilidad que lesionó a todos y a todo, pero que como suele ocurrir en el sistema diseñado para la impunidad, podrá evadir la responsabilidad de sus actos perpetrados al cobijo del poder, pero aun queda la posibilidad de que el juicio de la historia lo habrá de perseguir….Por siempre.

Así son los días finales de quien llegó al poder en Tamaulipas, tras la muerte de su hermano-asesinato aun sin esclarecer-. Sin deber un solo favor al PRI, traidor del partido al que amo su hermano Rodolfo y sobretodo blanco de la ira y del rencor de la clase política tamaulipeca, esa que vivió a la sombra de los gobiernos priístas durante muchos años y que a partir del 1 de octubre pasaran a la orfandad presupuestal.

La cadena de agravios de Egidio Torre alcanza a todos, fracturó al PRI, lo socavó y traicionó, sus recientes declaraciones embistiendo a Baltazar Hinojosa de quien dijo “no era mi candidato”. Solo han avivado y preparado la gran hoguera en la cual el priismo se ha propuesto lanzarlo tan pronto termine su mandato, la venganza aguarda, paciente…pero llegará.

Egidio hoy se focaliza en entregar lo que a su juicio es un “estado tranquilo y en paz para vivir” como se ha tratado de convencer asimismo, como si en la pretensión se dirigiera a otros tamaulipecos distantes, lejanos de Tamaulipas y quererlos convencer de que hereda “un estado en paz”.

Hoy será su último informe de gobierno, la despedida del poder lo aguarda y con ello habrá de iniciar el tortuoso proceso de enfrentar el airado reclamo de todos aquellos agraviados por su indolencia, a todos aquellos a quienes creyó sometidos a cambio del soborno y del uso clientelar del presupuesto.

Atisba en la invocación de la desmemoria de la complicidad de que se asegura su salida impune y carente de represalias a sus yerros, asume la discreción del pacto como pago a su servilismo. Pero al parecer la estrategia apostada…ha fallado y no es confiable.

Los tiempos del cobro y pago de facturas se avecinan y es un hecho de que el linchamiento político, apenas inicia, son los tiempos de la cosecha del odio, del recuento del desastre.