Hay muchas tareas que deben llevarse a cabo en el gobierno del estado que inicia formalmente este mes su actividad gubernamental, y una de ellas tiene que ver con la familia del Altiplano: hay muchos tamaulipecos que viven en esa zona conocida peyorativamente como “el cuarto desierto”, haciendo juego con el tiempo en que conformaba el Cuarto distrito electoral.
La zona no tiene aparentemente grandes recursos, y se ha destinado mucho a la talla de lechuguilla y los cultivos se han abandonado por la falta de agua suficiente, sin embargo, algunos productores piensan que se pueden hacer grandes cosas, reforzando algunas ya existentes e innovando unas que permitan a nuestro s paisanos vivir dignamente.
¿ Recuerda usted las famosas Glorias de Linares? Esos dulces que a bordo de carretera compramos cuando vamos a Monterrey, de paso, y que se han convertido en una industria muy lucrativa. Bien, se elaboran con leche de cabra, y en el Altiplano tamaulipeco hay condiciones para incrementar las cabezas de ganado caprino, y poder comercializar adecuadamente esta leche que se emplea y que, hoy en día, constituye un buen negocio para quienes la compran a precios bajos y la comercializan en Linares a mejores cuotas; si se pudiera llevar a cabo un programa para mejorar las condiciones de estos productores, seguramente sería un buen detonante en esta zona pobre por tradición, mas no en recursos.
En la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia han egresado personas que tienen esos conocimientos y pueden hacer sostenible esta región semi desértica, propiciando una mejor calidad de vida de la gente que ahí habita.
Y la producción de dulces de leche tiene varias ramas: nos decía un hombre muy enterado de esto que esas Glorias que compramos y se deshacen como si fueran de polvo, son elaboradas con leche adulterada o leche de vaca, y cuando se hacen de leche de cabra es como toman su consistencia deliciosamente original, que les ha dado fama mundial.
Suponemos que nuestros productores podrían convertirse a la vez en productores de una golosina tan demandada en el país y el mundo como son los deliciosos dulces de leche.
Y como esta estrategia de producción y apoyo hay muchas más: es cuestión de escuchar a los productores, a los interesados en que la zona progrese, y en que se puedan lograr muchas cosas más, procurando que los beneficios sean realmente para la gente que se los gana a pulso.
Sabemos que no faltará quien quiera llevar “agua a su molino”, lo cual es inevitable, pero se puede conformar un grupo de vigilancia, de los mismos productores y autoridades que no estén coludidas en actos ilícitos, y entonces, que los habitantes de esta zona tan extensa tengan mejor forma de ganarse la vida y que este recurso pueda ser factor de inversión para mejorar su infraestructura y situación actual.
Es muy noble la tierra, y hay formas de hacer que las cabras produzcan más y mejor leche como nos han hecho ver algunos veterinarios que han estado trabajando en la zona, y eso alienta la idea de que se puede hacer mucho con poco, y beneficiar a una zona tan importante en el contexto del estado, dado que es el enlace, prácticamente, con el estado vecino de San Luis Potosí.
Dicen los que saben que la leche de cabra tiene características nutricionales excelentes y se puede aprovechar mucho más, y que hay en la misma zona algunos alimentos para estos animales que pueden ser los que propicien una mejor y mayor producción de la leche para poder comercializarla a estados productores del dulce de leche, o de plano, hacer las cooperativas que permitan que haya una fuente extraordinaria de ingresos.
Es cuestión de poner toda la atención a la zona, o dicho de otra forma: “echarle coco”, para procurar que todos ganemos y que la entidad tenga mejores indicadores laborales, de producción, que repercutirán en la calidad de vida de todos.