No cabe duda que uno de los rubros más importantes es y seguirá siendo la salud: el ser humano, cuando pierde este derecho y esta condición, comienza a tambalearse y flaquear, a entregar menos esfuerzo y trabajar inadecuadamente.
En otras palabras, la pérdida de salud nos lleva a la pérdida de muchos factores productivos, intelectuales, sociales, culturales y más.
Y en una sociedad como la nuestra no podemos dejar a un lado las acciones que nos permitan mantenerla, pero tampoco podemos gastar los miles de millones de dólares que se requieren para hacer frente a las enfermedades “modernas2, las del milenio y que tienen en su haber la mayor cantidad de muertes: diabetes mellitus, hipertensión arterial y tumores.
En el cso de la diabetes mellitus y la hipertensión, se sabe que el grupo mayoritario de afectación es el que se comprende posterior a los 40 años de edad, sin embargo, hoy en día abundan los casos de jóvenes e inclusive niños con diagnóstico de esta naturaleza, lo que es un síntoma de alarma mundial.
México, desgraciadamente, con sus “honrosos” primeros lugares en sobrepeso y obesidad, se perfila como uno de los mayores aportadores de casos en el orbe, y eso nos ubica como una sociedad enferma.
En el caso de la diabetes, recordemos que la prevalencia mayor se encuentran en el norte mexicano, y en el noreste, nuestra entidad y Nuevo León, hay muchos pero muchos casos.
Y decíamos que no hay presupuesto posible para tener una atención de calidad: consultas, medicamentos, insulina, jeringas, monitores, tiras reactivas, análisis y más, suman mucho dinero.
Pero hay otra alternativa que poco se ha explotado por conveniencia de muchos, pero para detrimento de los otros que son –somos- más: la medicina preventiva tiene que fomentarse enormemente, y las acciones de este tipo deben multiplicarse en todos sentidos, buscando estrategias congruentes para salir avante y no tener que gastar esos miles de millones de pesos en servicios hospitalarios de segundo y tercer nivel, y en gastos funerarios.
Tenemos que cambiar el chip de la gente, de la comunidad, y para ello, se requiere una comunión completa entre autoridades y sociedad, entre médicos y personas que desean la salud, y todos unidos, buscar ese bienestar que nos obliga a vivir adecuadamente.
Cambiar hábitos de vida, ofrecer alternativas a la gente diagnosticada y tener espacios para ello resultará fundamental.
La pirámide poblacional se está invirtiendo y seremos dentro de muy poco un país de viejos, y entonces, habrá más riesgo de estas enfermedades, aunque hoy por hoy, con tanto alimento chatarra ya venos a nuestros niños y jóvenes enfermos de una y mil cosas.
Entonces, la propuesta social deberá estar encaminada a fomentar las actividades de capacitación a la comunidad, de fomentar el llevar un estilo de vida saludable y entonces, educar a nuestros hijos en la salud, para que no costemos tanto dinero al Sector Salud, ya que sentimos que el gasto puede reducirse en diabetes, hipertensión, cáncer y otros padecimientos más, si tomamos en serio la prevención.
Es la hora de voltear a ese cambio, y en ese sentido, estamos en espera de que haya participación multitudinaria en estas actividades. En vías de obtener estos objetivos, el gobierno tamaulipeco inicia sus actividades de salud bajo la dirección de Lidia Madero, quien es la secretaria del ramo, y quien, seguramente, tendrá la respuesta para conformar ese equipo de trabajo que se necesita, y nosotros, los ciudadanos, tenemos la prácticamente obligatoriedad de participar, ya que, finalmente, quienes saldremos beneficiados o no, seremos los tamaulipecos, los que tenemos el dolor, el “piquetito” o el deseo de vivir sanos.
Valioso será el contar con un buen equipo de promoción a la salud, que nos ahorrará mucho dinero, pero más importante aún, nos evitará muchos dolores y muertes de seres queridos.
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Acciones concretas de salud
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